- El dictamen de un médico
forense sobre un determinado delito constituye el fundamento legal que las autoridades
judiciales usan para determinar la culpabilidad o inocencia de una persona acusada de cometer algún delito. Dicho informe marca la diferencia entre la libertad o la reclusión. En el país existe un Instituto de Medicina Legal que cuenta con 16 médicos especialistas que realizan los análisis de los hechos criminales. No obstante, el centro tiene muchas
limitaciones como la falta de una unidad investigativa y un laboratorio biomolecular que dé garantía sobre las pruebas para una mejor tipificación de los delitos
Ary Neil Pantoja [email protected]
De noviembre de 1998 a diciembre de 1999, una serie de asesinatos se registraron en distintos lugares del país y, según las autoridades policiales, todos estaban relacionados entre sí y vinculados al narcotráfico internacional.
Uno de esos asesinatos es el de Jean Marcel Mayorga Corea, joven universitario cuyo supuesto cadáver fue encontrado en el kilómetro 23 de la Carretera Vieja a León. En aquella ocasión, la Policía concluyó que el cuerpo encontrado era el de Mayorga Corea. Sin embargo, más de un año después, fuentes policiales revelaron a LA PRENSA que se envió una muestra de sangre a las autoridades médicas forenses de Costa Rica para que se realizara una prueba de ADN y determinar si el cadáver encontrado el seis de noviembre de 1999 corresponde al del joven universitario.
A la fecha, las autoridades policiales no han recibido el resultado del análisis.
A pesar de que Nicaragua es el primer país centroamericano en contar con un Instituto de Medicina Legal (IML) que, según expertos, funciona con mucha eficiencia, éste no está completamente equipado.
Precisamente el IML adolece de un Laboratorio Biomolecular, en el cual se harían pruebas de ADN para determinar la identidad exacta de un cadáver irreconocible, verificar la paternidad y determinar con exactitud si una persona víctima de violación resultó contagiada con alguna enfermedad y decir con certeza de qué enfermedad se trata.
Con los análisis de ADN, los dictámenes forenses serían más exactos y conllevarían a una resolución más rápida y precisa de hechos delictivos, además de constituirse en base fundamental al momento de las acusaciones.
NECESITAN UNIDAD INVESTIGATIVA
Aunque el IML lleva dos años de funcionar como una instancia adscrita al Poder Judicial, su director, el doctor Hugo Argüello, estima que es necesario fortalecerlo. Argüello es de la idea que para una mejor resolución y tipificación exacta de los delitos a través de los dictámenes forenses, debería crearse un “cuerpo de investigadores” o una “unidad investigativa”.
A juicio de Argüello, esta unidad investigativa debería estar integrada por peritos policiales del Laboratorio Central de Criminalística (LCC) de la Policía, médicos forenses y personal técnico del IML, así como por expertos en derecho penal.
La falta del laboratorio biomolecular es una de las limitaciones que enfrentan los 16 médicos especialistas que laboran en el IML. Ellos deben realizar exámenes y análisis que les sirven luego a las autoridades judiciales para determinar con certeza la culpabilidad o inocencia de un acusado y tipificar el delito cometido.
FORENSES DEBEN IR A JUICIOS
La reglamentación de la Ley Orgánica del Poder Judicial establece que la actividad de los forenses ya no se limita únicamente a emitir dictámenes sobre exámenes y análisis o autopsias realizadas.
Los jueces que conocen las causas deberán citar a los médicos forenses para que asistan a las audiencias públicas cuando lo estimen conveniente, con el fin de contestar las preguntas y aclarar dudas que la defensa y la parte acusadora tengan en torno a determinado caso o proceso.
El anteproyecto de Ley de Código Procesal Penal, introducido el 14 de febrero en la Asamblea Nacional, también establece la comparecencia del forense en el juicio o durante el proceso de toma de declaraciones.
El doctor Argüello dijo que ante tal situación se ha orientado a los médicos y cuerpo técnico del instituto, asistir al lugar de los hechos en los casos de homicidios, suicidios, asesinatos o muertes sin explicación aparente, para realizar sus propias investigaciones en la “escena del crimen”. Esto, según dijo, con el objetivo de que al momento de realizar los análisis o autopsias, el dictamen médico sea más confiable y contenga mayores elementos probatorios.
“Lo que buscamos es la determinación de algunos elementos que nos permitan, en conjunto con la Policía, establecer las circunstancias o la manera en que pudo haber ocurrido un hecho de muerte u otro crimen. No basta con hacer una autopsia para determinar las causas de la muerte, sino que hay que ir más allá para esclarecer el crimen”, explica el director del IML.
VITAL COORDINACIÓN POLICÍA-FORENSES
La coordinación entre los peritos policiales y los médicos forenses al momento de presentarse a la escena del crimen “es primordial” para el esclarecimiento de un hecho delictivo en el que haya como resultado personas lesionadas gravemente o muertas.
El capitán Guillermo Saballos, jefe interino del Laboratorio Central de Criminalística (LCC), insiste en la coordinación que debe existir entre investigadores policiales y personal forense para evitar alteraciones en la escena del crimen que obstaculicen las indagaciones iniciales en los casos de muerte.
“En el año quizás se nos dan entre dos o tres casos en que los forenses llegan antes que los peritos del laboratorio y mueven los cadáveres; entonces eso ya es un obstáculo. Lo que tratamos de hacer ahora es que quien llegue primero al lugar de los hechos, espere a la otra parte, para hacer las investigaciones primarias en conjunto”, recomienda Saballos.
Pero la coordinación entre el LCC y el IML no se limita a la realización de investigaciones conjuntas. También hay cooperación en la realización de análisis que algunas veces no se pueden hacer en el laboratorio policial y se remiten al Instituto de Medicina Legal.
COOPERACIÓN DIVERSA
En ambos lugares se realizan análisis de todo tipo. Desde sustancias que se presume sean drogas, hasta exámenes de pistas que quizás no se pueden realizar en el LCC. Saballos dijo que la colaboración se da principalmente en el área química y en las inspecciones oculares durante las indagaciones en el lugar de los hechos.
Saballos considera que en el futuro la cooperación del IML con el LCC tendrá que darse en los exámenes y análisis de ADN (Ácido Desoxirribonucleico), cuyo laboratorio deberá estar listo a finales de este año, según informó el doctor Hugo Argüello.
FORENSE TIENE LA ULTIMA PALABRA
El IML establece un rol de turno de los médicos forenses, el cual es comunicado a la Policía Nacional para establecer las coordinaciones adecuadas cuando se presenten casos en horas de la noche y la madrugada.
Si el hecho es de “mucha relevancia” la coordinación se hace directamente con el subdirector y el director del IML, “independientemente de la hora que se dé el hecho”, por cuanto se requiere de un especialista, explicó el comisionado Pedro Denis Morales.
Los peritos del Laboratorio Central de Criminalística también reciben cursos y capacitación especial en técnicas forenses o de medicina legal para una mejor investigación conjunta con los especialistas del IML.
Algunos aspectos básicos que debe conocer un perito policial cuando en un hecho delictivo hay una persona muerta, son poder establecer las causas de la muerte, qué tipo de instrumentos fueron utilizados, si hay agentes químicos o no en el cuerpo de la víctima, determinar si la víctima estaba ebria, sobria o bajo la influencia de alguna droga, así como el tipo de heridas provocadas si las hubiere.
La última palabra sobre todos estos aspectos la tendrá el médico forense una vez que realice la autopsia correspondiente y emita el dictamen. El dictamen del forense es lo que el juez tomará en cuenta durante el juicio.
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