Eres especial en mi vida triste,
y en mi pobre corazón desierto,
el ángel de mi guarda enfermo,
que me falta con desvaríos locos,
en las noches largas y extrañas.
Tengo deseos de revelar nuestros secretos,
gritarlos a los cuatro vientos sordos,
tus bellezas, alma y especialidades únicas,
que llevo dentro como hierros candentes.
A veces tengo tristezas largas,
celos que arrebatan tiempos sin nombre,
imágenes de horas sin minutos vagos,
sed que ahoga sin sobresaltos,
amor que muere de amor sin amarte siempre.
Aracelly Urbina
San José de los Remates, Boaco