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El ministro del Medio Ambiente de El Salvador, Carlos Pullinger, afirmó que el terremoto que sacudió ese país el 13 de enero pasado, liberó tanta energía que activó fallas locales en los países centroamericanos.
Pullinger dijo que el sismo de 7.6 escala Richter activó una falla ubicada a una profundidad entre 30 y 60 kilómetros en el lecho marino, afectando desde México hasta Panamá.
Por otro lado, el director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), Claudio Gutiérrez, insistió en que desconoce un supuesto “informe secreto” sobre nuevas fallas sísmicas en Centroamérica que, según versiones periodísticas, fue presentado a los presidentes del istmo la semana pasada en El Salvador.
“Es posible que haya consecuencias después de un sismo de esa magnitud (Richter 7.6), pero no se puede determinar nada mientras no se hagan estudios rigurosos con barcos, utilizando equipos sonares como se hizo luego del maremoto de 1992”, dijo Gutiérrez a LA PRENSA.
Esos estudios, según Gutiérrez, pueden durar meses o años y por eso considera poco probable que haya resultados concretos en corto tiempo.
Lo que no confirmó Gutiérrez es que se hayan activado nuevas fallas en Nicaragua, tal como dejó entrever Pullinger. “Mientras no tengamos nuevos informes no podemos decir nada”, dijo Gutiérrez.
Explicó que los sismos con la magnitud del ocurrido en El Salvador, son mucho más comunes de lo que se cree, señalando al menos hubo cuatro similares en la década pasada.