EFE
CHICAGO, EE.UU.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo ayer que no quiere que su vicepresidente, Dick Cheney, reduzca su ritmo de trabajo, a pesar de su delicada salud cardíaca, porque “es necesario” para el funcionamiento del gobierno.
Cheney, quien ha sufrido cuatro ataques cardíacos, fue dado de alta ayer en un hospital de Washington un día después de que se le practicara una angioplastia para eliminar la obstrucción de una arteria coronaria.
“No soy médico, pero no creo que necesite reducir su trabajo”, declaró Bush durante una visita a Chicago, en la que también confió en que su vicepresidente “no se colocará en un punto en que se ponga muy enfermo”. Para el presidente, Cheney “es necesario. Este país necesita su sabiduría y buen juicio”.