- Exportador recomienda diversificar mercados y reducir transacciones en la Bolsa de Nueva York
María Antonia López M. [email protected]
Las bajas en las producciones cafeteras de Honduras y El Salvador podrían favorecer a Nicaragua el próximo ciclo agrícola, ya que no habrá suficiente excedente de café de calidad en el mercado internacional para ubicarlo en la Bolsa de New York.
Eric Poncon, gerente general de Atlantic Exportadora, manifestó que las dificultades causadas por el terremoto de El Salvador y una sensible baja de la producción hondureña, significarán una oportunidad para que el resto de países de la región y México, ofrezcan al mundo el café de calidad y evitar hacer transacciones en la Bolsa de New York donde se obtienen los precios de futuro más bajos del mercado mundial.
Sin embargo, las perspectivas en general para la caficultura son muy difíciles de pronosticar, porque hay muchos elementos de por medio que impiden tener certeza sobre la volatilidad de los precios.
“La realidad del mercado es que ha habido una sobre oferta grande y van a seguir produciendo excedentes en comparación a la demanda”, enfatizó Poncón.
Sin embargo, en caso de México y Centroamérica “a lo inmediato hay una sensación de que el café suave, tendrá una mejora de los diferenciales del café físico en comparación a la Bolsa de New York”.
Ante esa situación la bolsa de New York no es un buen mercado porque no es comprador sino que paga precio de mercado y el café pasa como existencia de la bolsa, lo ideal es venderle el café a un tostador “y este año casi todo está saliendo a tostadores y eso se debe principalmente a los problemas que tienen los dos países centroamericanos”, indicó.
Por otro lado, señaló que los productores deben llegar a un entendimiento con los exportadores porque “en la comercialización de café hay muchos malos entendidos, el poder de negociación respecto al productor se cree que es excesivo porque se considera que la negociación es floja, pero no se dan cuenta que esto es una cadena y que la relación con los compradores o tostadores también es difícil”.
Tampoco considera que el país debe enrumbarse por completo al cultivo de cafés finos porque el mercado es muy limitado aunque estén dispuestos a pagar mejores precios.
“El 90 por ciento de la comercialización, se hace con el mercado convencional que es sumamente exigente y va en función del poder de negociación“.
Mientras tanto, el consumo de café aumenta con mucha dificultad “es un monstruo difícil de captar, aumenta el 1 por ciento anual aproximadamente dependiendo de los países, pero es relativamente estable”.
Además, la oferta ha crecido 10 ó 15 veces más porcentualmente, como los precios estuvieron buenos mucha gente empezó a sembrar café.
“La alternativa para solventar esta crisis es tomando medidas más específicas para cada país y es reduciendo la oferta, eliminando los cafés malos, la destrucción de los cafés inferiores, la retención, programas de financiamiento adecuados a la realidad del mercado donde el productor pague sus deudas, pero la solución más dura y cruda que probablemente va a hacer que los precios suban en un futuro es que los más ineficientes se van a salir y las cosechas se van a bajar.”