Nicaragua necesita estabilidad financiera

Rómulo Sánchez Leytón* Las quiebras bancarias ocurren no sólo en Nicaragua, sino también en países desarrollados (Estados Unidos, Inglaterra, Japón,etc.) o en los de reciente industrialización (Corea del Sur, Tailandia, Singapur, Malasia, etc.), sin embargo, no es un argumento que convenza ni haga recobrar la confianza de la población en el sistema bancario, sino por […]

Rómulo Sánchez Leytón*

Las quiebras bancarias ocurren no sólo en Nicaragua, sino también en países desarrollados (Estados Unidos, Inglaterra, Japón,etc.) o en los de reciente industrialización (Corea del Sur, Tailandia, Singapur, Malasia, etc.), sin embargo, no es un argumento que convenza ni haga recobrar la confianza de la población en el sistema bancario, sino por el contrario, ha sido motivo de alarma y pánico financiero. La crisis de una cadena de bancos (Banades, Beca, Banco del Sur, Banco de Crédito Popular, Interbank, Bancafé y el más reciente: Bamer, primer banco privado que abrió sus puertas en los 90 y hoy fusionado por Bancentro), refleja lo frágil y vulnerable que sigue siendo el Sistema Financiero Nacional.

En Nicaragua existen más de 1.000 millones de dólares propiedad de los clientes, esto coloca al Banco Central (BC) en una situación difícil para asumir la responsabilidad de fungir como prestamista de última instancia.

Se considera que el 70 por ciento de los depósitos del sistema bancario, están en moneda de los Estados Unidos y solamente el 30 por ciento depositados en córdobas. Si bien es cierto, que puede echar mano de la máquina de hacer córdobas, no hay soberanía para emitir dólares.

Lo que ha ocurrido refleja inconsistencia y descuido en la supervisión de la Superintendencia de Bancos (SIB) y la ineficiente administración bancaria (Juntas Directivas) que se ha permitido; factura que ha tenido que pagar la población contribuyente. No se trata de anunciar defunciones financieras, sino de prevenirlas, lo demás sólo hace quedar en ridículo a los que están al frente de la SIB y BC. Lo sucedido es muestra evidente de la fragilidad de la política monetaria. Y que no venga a decir el BC que no tiene “muerto en este entierro”, acaso no se deposita el encaje legal (instrumento para mantener liquidez) en el BC, equivalente a 16.25 % de los depósitos en córdobas y moneda extranjera, es decir, el BC maneja también recursos de los bancos provenientes de los depositantes. Las autoridades monetarias y financieras han sido incapaces de velar por una cartera sana en los créditos de las instituciones financieras.

Tal parece que el mercado y su mano invisible, han quedado mal parados, y el Estado ha tenido que salir al rescate, aunque los pontífices mercadólatras reclamen a todo galillo y pulmón, el retiro del Estado y, sometan al implacable tribunal de la inquisición su presencia. El proceso de liberalización de los mercados, ha sido caldo de cultivo de la crisis bancaria, el incremento de la corrupción y la abundancia de burócratas ineptos. Los prominentes economistas, formados en supuestos templos académicos, no siempre son tan infalibles.

Es un imperativo proteger al público, quienes son en -primera instancia- los que sostienen el negocio de los bancos y las fortunas de los banqueros.

Se les olvida que ellos son los administradores de los recursos de los depositantes. Por cada 100 córdoba del capital que manejan los bancos, 10 córdobas son activos y 90 córdobas son pasivos, que corresponde al capital del público. De todas maneras los banqueros nunca pierden, por regla, aseguran el capital social con que inicia un banco. Es muy conocida la “máxima” que las ganancias hay que privatizarlas y las pérdidas se deben socializar, quizás una tesis muy genial.

La crisis financiera que generó pánico en los agentes económicos, provocó el retiro en masa de los depósitos del público (caso del Banic) para colocarlos bajo el colchón (elevado riesgo), o sacarlos del país dónde estarán más seguros. El Bamer sufrió con la pasada crisis una fuga de C$103,534,377 millones de córdobas, de los depósitos en moneda nacional y extranjera. Esto genera una crisis de liquidez (dinero efectivo) aguda para el sistema bancario y podría conducirnos a una recesión del país. ¿Será que estamos frente a la temida “trampa de la liquidez”, dónde todo el sector privado trata de acumular efectivo?. Colectivamente esto es imposible, pues no se puede vender sin compradores. La lucha por el efectivo y una política monetaria restrictiva, genera una economía deprimida, que funciona muy por debajo de su potencial productivo.

La actividad bancaria se ha visto sólo desde el punto de vista de una actividad rentable, y no desde la óptica del ahorro estrictamente económico, la inversión, el empleo y la de generar producción. Aquí cabe recordar que el dinero, no es dinero per se, no le es inherente el valor, sino que tiene valor, si le respalda la producción, si hay oro o se tienen reservas en dólares u otras divisas.

Hoy existe la ley de seguro que garantiza a los depositantes sus recursos hasta por 20 mil dólares, pero los ciudadanos no pueden seguir viviendo presa del fantasma de las quiebras financieras. Además, debe revisarse la manera en que han venido creciendo los bancos, con la dimensión de los capitales sociales, no es pertinente seguir permitiendo la apertura de más bancos.

Resultaría más apremiante y estratégico consolidar los bancos que aún quedan, la actividad económica y las transacciones económicas y financieras no se corresponden con las dimensiones del mercado local. Una medida necesaria sería la de obligar a los bancos a presentar al público informe de la situación financiera de los mismos, para evaluar la situación de solidez. Importante sería la información sobre parámetros como: Solvencia financiera, calidad de los activos, nivel de liquidez, nivel de utilidades, cartera de crédito vencida, la administración del banco.

Es urgente fortalecer al sector financiero, que debe significar la despolitización del BC y de la SIB, no existe real independencia de estas dos instituciones, como no existe independencia real en los poderes del

Estado. Nicaragua necesita estabilidad financiera y no se debe anteponer las cuestiones técnicas en el manejo de la política monetaria, a los caprichos políticos.

Con la crisis bancaria del año pasado, se argumentó que había sido una “operación de saneamiento”, y se alabó la mano “firme y profesional” con la que actúo el gobierno. Como santos burlones los jerarcas del gobierno aseveraron que la decisión aceleraría la entrada de Nicaragua a la HIPC, pareciera cosa de circo romano el que se intentó hacer con los ahorros de miles de nicaragüenses. Por otra parte, las crisis siempre dejan efectos colaterales en el presupuesto y debilitaron las reservas, los CENI´S emitidos aumentan los compromisos del Gobierno e incrementan la deuda pública. La operación salvadora significó para el Estado unos 50 millones de dólares.

Mientras el Estado de Derecho sólo sea fraseología hueca, o “Estado botín”, mientras la calidad de la supervisión financiera y los controles sean frágiles e inconsistentes, mientras el poder judicial sea una marioneta política, el sistema financiero seguirá siendo inestable. Hace falta modificar la estructura del sistema bancario, dotarlo de mayor solidez, la fragilidad de la supervisión amerita que los mecanismos sean revisados y que se mejore la calificación del personal en esta tarea tan delicada. ¿Se ha recuperado la confianza del público en el sistema financiero? Ello es deseable y saludable para el país, pero seguramente será difícil, y requiere todo un proceso de sanidad financiera.

Es muy necesaria una “reingeniería” financiera, para que el sistema se recupere. No se puede olvidar que el mismo es nervio del sistema económico y si él no funciona y no tiene estabilidad, no funciona ninguna economía; no es posible el crecimiento, ni el desarrollo. Debe haber más seriedad en las acciones y una mayor credibilidad en la conducción de la política monetaria y de la política económica. Mientras tanto recemos para que no se anuncie una nueva bancarrota.

*Doctor en Economía  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí