- Sectores opuestos reconocen problemas del gremio periodístico. Diferencias se recrudecen en los mecanismos para superarlos
Xiomara Chamorro [email protected]
En la Legislatura pasada, las autoridades parlamentarias de la época habían dispuesto ofrecer almuerzo a los diputados, invitados y periodistas que cubrían la sesión. Alrededor de las once de la mañana, la sede de la Asamblea Nacional hervía de gente y la sala de prensa de la institución atendía a unos 40 periodistas, que después de la dos de la tarde se reducían a unos ocho, exclusivamente los que representaban a los medios que cubrían la sesión parlamentaria. La Asociación Nicaragüense de Periodistas Parlamentarios analizó la lista de los periodistas y encontró que muchos de ellos realmente no representaban a ningún medio y más aún, ni siquiera eran periodistas. Se hizo muy conocido el caso de algunos, por quienes se adoptó el nombre de “papas fritas” para calificar a los advenedizos de la profesión.
Estos eran conocidos por algunos colegas como vendedores ambulantes de papas fritas y otras mercancías similares y posteriormente habían desempeñado cargos menores, no relacionados con el ejercicio periodístico, en algunos medios.
Repentinamente, se presentaron un día ante la Dirección de Prensa de la Asamblea, acompañados de otros colegas que los presentaron ante esta instancia y les tramitaron sus credenciales como periodistas. Almorzaban diario en la Asamblea y hasta lograron conseguirse una grabadora que terminó de formalizar su condición de “profesionales” de la información. Para completar su ingreso al mundo del periodismo, se asociaron con algunos colegas que tenían espacios alquilados en algunas radios y ya no sólo tenían credencial y grabadoras, sino también un medio que representar. El caso ilustra la facilidad con que estos “periodistas” empezaron a proliferar, convirtiéndose el asunto en una preocupación de primer orden para el gremio. ¿Cómo evitar eso?, ¿cómo poner orden?, ¿cómo prestigiar la profesión?.
Estas preguntas dieron inicio a una de las más importantes controversias sobre libertad de expresión en los últimos años, ya que el mecanismo más aceptado entre diputados y periodistas fue crear una Ley de Colegiación que la vez diera respuesta a la indefensión social de los periodistas, en su mayoría trabajadores por cuenta propia, carentes de seguro o de cualquier otro beneficio social. Muchos han sido los duros momentos en que para costear los funerales de un periodista, se ha tenido que recurrir a las colectas, o bien para enfrentar enfermedades se han tenido que tocar las puertas de diversas instituciones. Estos dos motivos legítimos no parecen tener adversarios, la controversia se sitúa en los mecanismos adoptados para superar un problema que no escapa a nadie.
Los que están a favor de la Ley de Colegiación consideran que es necesario un marco jurídico que garantice la dignificación del periodismo y asegure beneficios sociales tan necesarios. Quienes se oponen consideran que la Ley no es necesaria para lograr tales fines y que por el contrario, protegiéndose en las más importantes preocupaciones del gremio, la Ley contiene disposiciones que no sólo enfrentan a principios constitucionales irrenunciables, sino que ponen en serio riesgo a los mismos.
La discusión aún es grande. La Ley se ha aprobado sin el consenso de importantes sectores y su aplicación se convertirá en un nuevo punto de divergencia que se une a las incontables diferencias que agobian a la sociedad nicaragüense. La intransigencia se ha apoderado de la discusión y la decisión tomada alrededor de la Ley representa solamente a un sector de esta controversia.
RESPALDAN VETO PRESIDENCIAL
La Comisión de Educación, Medios de Comunicación Social, Cultura y Deportes de la Asamblea Nacional dio a conocer ayer su dictamen favorable al veto presidencial a la Ley creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua”.
La última versión del proyecto de ley, que será presentada al plenario el próximo martes, establece en uno de sus más polémicos artículos que se reglamentarán los cargos que dentro de los medios de comunicación desempeñen los periodistas acreditados por el Colegio.
“La infracción a esta reglamentación será considerada como ejercicio ilegal del periodismo y se sancionará por la autoridad de Policía, de oficio o a solicitud de la parte”, expresa el último párrafo del mencionado artículo.
De acuerdo a las disposiciones contenidas en el proyecto, sólo podrán tener licencia para ejercer el periodismo, los que ostenten un título universitario, los estudiantes en tercer año de la carrera, los empíricos con cinco años de experiencia y los reporteros gráficos con tres años de ejercer.
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