Juan F. Tardencilla Irías*
Hemos observado en los últimos meses, en el desarrollo empresarial en nuestro país, la certificación de cuatro empresas en lo que respecta a Normas ISO 9000.
La Calidad Total ha llegado para quedarse. Los líderes de empresas en nuestro país tienen que comprender que los niveles de exigencia de los clientes están en constante crecimiento; por lo general es difícil que el dinero llegue pero es fácil que se vaya. El cliente no está tan contento con la calidad del servicio que se ofrece o de los productos que estamos recibiendo.
Han existido cuatro congresos de Calidad en Nicaragua, casi tres conferencias y se imparten en cuatro universidades maestrías y postgrados, sobre este tema. Por lo que el avance para actualizarnos lleva un buen ritmo.
El origen de la Calidad Total la conocemos desde tiempos lejanos. La misma Biblia explica en el Génesis de que “Dios creo la tierra en seis días y en el séptimo observó que lo que hizo fue bueno”. Aunque por ser obra de Dios no necesitaba revisión, por el solo hecho de observar y revisar su creación, nos manifiesta que la Calidad tiene historia que contar.
En todos los sectores de la economía del país se siente la desventaja que tenemos con respecto al área centroamericana. Argumentos para no desarrollar la Calidad no existen, ya que no necesitamos alta inversión financiera (pequeña, mediana o gran empresa) y tampoco razonar altos costos para consolidarla.
Debemos identificar que la Calidad Total no es solamente el producto (tangible o intangible). Debemos comprender el ambiente que rodea al producto desde su elaboración hasta la entrega al cliente. En todo los procesos se tiene que trabajar con calidad y esto va a implicar que las relaciones laborales tienen que ser diferentes y dirigidas hacia la satisfacción de clientes, el que garantiza con sus compras estabilidad a todos los integrantes de la empresa.
Para Nicaragua, los estilos de dirección tienen que cambiar, no se puede conservar por mucho tiempo lo que no resulta. En el desempeño del trabajo que realizo como dirigente de ventas de libros dedicados a esta materia, no hemos encontrado resistencia al cambio, siendo la mayor de ellas en el sector de la pequeña y mediana empresa (Pyme), o sea donde ciframos esperanza para el desarrollo de exportación no tradicional.
Olvidémonos que es la crisis económica la que frena el desarrollo de las ventas o que las leyes nacionales o internacionales las que obstaculizan nuestra oferta. Acordémonos del famoso lema que actualmente se va a establecer como Ley Económica de Mercado: “El cliente siempre tiene la razón”.
* Economista.