Frío recibimiento a Sammy

René “El Chelito” Cárdenas/Especial para LA [email protected] HOUSTON.- Cuando los peloteros que han alcanzado el super estrellato y embolsado docenas de millones de dólares y dicen “que no es por el dinero” sino más bien por el reconocimiento, no engañan a alma nacida. A la hora de las negociaciones, entonan la misma canción titulada, “no […]

René “El Chelito” Cárdenas/Especial para LA [email protected]

HOUSTON.- Cuando los peloteros que han alcanzado el super estrellato y embolsado docenas de millones de dólares y dicen “que no es por el dinero” sino más bien por el reconocimiento, no engañan a alma nacida. A la hora de las negociaciones, entonan la misma canción titulada, “no es por el dinero”. Imagino que es fácil decir eso, cuando ya hay muchos millones en el bolsillo.

Lo más lógico es decir que es por el dinero. En otras palabras, decir la mera verdad. No me explico por qué creen que los aficionados necesitan escuchar que es por lealtad, cuando es de sobra conocido que el pelotero de liga mayor es como el soldado de fortuna. Un día aquí, un día allá, donde la plata suena más…

Por fin arribó Sammy Sosa a Mesa, Arizona, para iniciar su preparación física. Llegó al vestuario con todos los brillos, pero el recibimiento no fue cálido del todo. Uno por uno o en fila india, los veteranos abandonaron el recinto para no ser partícipes del circo del primer día.

Sosa, desapercibido del desaire, explotó con tremenda bravata. Después de abrazar a varios compañeros y algunos apretones de manos, se encontró con el “infielder” novato, Eric Hinske.

“No sé quien eres” le dijo Sosa, “pero de todas maneras, ¡hola!”. Minutos más tarde encendió el radio a todo volumen y el camerino que había estado en silencio, se llenó de música.

“Se resuelva o no, tengo responsabilidades de venir a jugar”, dijo. “Tengo el buen presentimiento que todo saldrá a pedir de boca. Por muchos, muchos años, la organización se ha portado bien conmigo”. Más tarde agregó: “Todo saldrá bien, creo; y si no, que Dios salve a América”.

Sosa comentó acerca del contrato de Alex Rodríguez, el cual es de 10 años por $252 millones con los Rangers de Texas. “Ese contrato es fantástico. Desearía tener 27 años de edad. Fue bueno para el béisbol. A él se debe que el mercado haya subido”.

A Sammy, a quien por este año pagarán $12 millones, le preguntaron que cómo podría justificar ante el fanático regular su deseo de un contrato por $20 millones.

“Si usted cuenta cuantos peloteros de liga mayor hay, y cuantos trabajadores hay en fábricas, verá que no hay mucha gente que pueda jugar a la pelota”, dijo. “Este trabajo que hacemos es duro. He sido bendito al estar en esta posición, pero usted no puede comparar a una persona promedio con un atleta profesional”.

“Mucha gente quiere quejarse, pero si ellos pudieran estar en mi lugar, estuvieran haciendo lo mismo que yo, aun peor”, terminó diciendo el jardinero.

Sosa, que apenas tiene 32 años de edad, busca para su contrato una ampliación de cinco años a $18 o $20 millones por temporada. Los Cachorros están ofreciendo cuatro años a casi los $18 millones por campaña.  

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