Mireya y Manuel cargan en sus regazos a las cuatrillizas Cucalón-Dávila, a quienes les trajeron obsequios y ayuda económica. LA PRENSA/CORTESIA.

Nica caritativa ayuda a cuatrillizas Cucalón

Conmovida por las necesidades de las cuatrillizas Cucalón, viajó desde Miami a la comunidad El Chagüite Valeria González [email protected] La señora Mireya Baltodano, conmovida por las necesidades de las cuatrillizas boaqueñas Cucalón Dávila, viajó desde Miami, Estados Unidos, hasta Boaco para donarles víveres, ropa y alimentos. Las cuatrillizas nacieron en el mes de mayo del […]

  • Conmovida por las necesidades de las cuatrillizas Cucalón, viajó desde Miami a la comunidad
    El Chagüite

Valeria González [email protected]

La señora Mireya Baltodano, conmovida por las necesidades de las cuatrillizas boaqueñas Cucalón Dávila, viajó desde Miami, Estados Unidos, hasta Boaco para donarles víveres, ropa y alimentos.

Las cuatrillizas nacieron en el mes de mayo del año pasado, las niñas junto a su madre, Isabel Dávila, captaron la atención de la población porque el parto era múltiple y porque sus progenitores carecen de recursos económicos.

Mireya comentó que impresionada por las necesidades de los padres de las niñas (Isabel y Ramón) decidió traerles un donativo, previo de su arribo al país solicitó la dirección de las cuatrillizas a LA PRENSA.

El pasado 19 de enero llegó al país acompañada por su hijo, Manuel, para cumplir con su “misión”. Al día siguiente, se trasladaron a la comunidad El Chagüite, en Boaco, para entregar a las niñas el donativo, el cual logró traer gracias a las ganancias que ahorró durante un año.

En el donativo trajo pañales, ropa, colchón, comida y ayuda económica, para mitigar un poco las necesidades de las pequeñas cuatrillizas.

ODISEA PARA ENCONTRARLOS

Mireya y Manuel lograron dar con la dirección de las niñas, hasta que un conocido de la familia Cucalón García les orientó cómo llegar hasta el lugar.

Al llegar a la vivienda de las niñas, la señora Mireya, comentó que se sorprendió al observar las carencias de la familia. Los ocho niños vestían escasos de ropa y descalzos.

Añadió que se llenó de tristeza al observar que uno de los niños más grandecitos estaba con calentura, por lo que su hijo le regaló algo de dinero a los padres para que lo llevaran al médico.

Relató que encontró bonitas a las niñas, “porque son muy juguetonas y graciosas, incluso Manuel pidió a los progenitores de las cuatrillizas que le regalaran una, pero sus padres sólo sonrieron, es imposible que un padre se separe de sus hijos”.

Mireya comentó que en Miami tiene un negocio de fritanga, el cual le permite ahorrar las ganancias y viajar anualmente a la tierra que le vio nacer, para entregarle donación a sus coterráneos más pobres.  

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