Francisco Jarquín SotoEspecial para LA [email protected]
Si hubo algo que predominó en el partido, que Jalapa venció 4-1 al Diriangén fue el juego brusco, las tarjetas amarillas y las injusticias, pero todas en contra de los Caciques aseguró su director técnico, Mauricio Cruz.
“No estoy tratando de justificar nuestra derrota. Sin embargo, si creo necesario decir que no fue un partido en el que se impartiera justicia para los dos clubes, sino que las 11 tarjetas amarillas en contra de nosotros lo certifiquen, sobre todo por que se marcaban en jugadas que de ninguna manera lo ameritaban” comentó Cruz lamentándose del arbitraje del árbitro principal William Reyes.
Para Cruz, los Caciques comenzaron a nadar contra la corriente, cuando a pesar del juego brusco que emprendieron los jalapeños, las fallas sólo caían contra su equipo. Incluyendo la expulsión de David Solórzano en una jugada que había sacado limpiamente el balón.
“Hubo faltas de las mismas que hizo nuestro jugador y que le sacaron tarjeta amarilla, que para ellos esas misma faltas no fue motivo del mismo castigo. Entonces vos miras cuando el partido está inclinado a ellos, 11 tarjetas en contra de nosotros, un penalti que nunca lo fue y todo eso saca de concentración a cualquiera” explicó el “Cacique Mayor”.
Al Diriangén lo sacó de juego la expulsión a Solórzano desde comienzos del juego y lo impotente que se sentían frente a un árbitro que en todo momento estuvo encima de los ellos, mientras se mostraba flexible con los locales.
“Ellos prácticamente fueron favorecidos por la actitud que toma el arbitraje en ese terreno de juego. Nos sentíamos impotentes y maniatados ante tal situación y sólo fuimos víctimas de la falta de justicia” concluyó Cruz.