- La mayor parte de los cultivos de granos básicos en Nicaragua se realizan en tierras de laderas
Nelson OsejoColaboración [email protected]
Pequeños productores del norte del país que habitan en tierras frágiles, han adoptado prácticas de conservación de suelos, manejo integrado de plagas y de reforestación, permitiéndoles esto hacer un mejor uso de los recursos y de la base productiva con que cuentan.
El crecimiento rápido de la población y la escasez de tierra cultivable han provocado una expansión del cultivo de laderas (tierras frágiles con pendientes por encima del 20 por ciento y con una capacidad inherente limitada) en muchas áreas del mundo. Las tierras de laderas están siendo convertidas rápidamente de bosques al uso agrícola, especialmente donde las presiones de población son más severas.
Nicaragua no es la excepción. La mayor parte de los cultivos de granos básicos se realizan en tierras de laderas, donde habita la mayoría de los pequeños productores.
Ante esta problemática, desde la década de los ochenta, organismos públicos y privados preocupados por el deterioro cada vez más creciente de los recursos naturales han promovido algunas prácticas de agricultura sostenible.
Estas prácticas consisten en un conjunto tecnológico para productores que manejan sistemas agropecuarios diversificados en laderas.
La puesta en práctica de estas técnicas les permite una mejor utilización de los recursos locales (humanos, materiales), mantener y mejorar las bases productivas (suelo, agua, fertilidad), aumentar la productividad y detener el avance de la frontera agrícola.
Dentro de los organismos que han venido apoyando a los productores están el Instituto de Promoción Humana (Inprhu) de Somoto, la Universidad Nacional Agraria (UNA), Pasolac y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).
TECNICAS MEJORAN LOS RECURSOS
Marcos Vega, ingeniero agrónomo, quien realizó el estudio de evaluación de adopción de estas medidas, dijo que lo que se persigue con estas (técnicas) es un patrón de agricultura sostenible. Que permita a largo plazo el abastecimiento de alimentos y materia prima, una vida digna para la mayoría de la población rural y una mejora en los recursos disponibles para la agricultura. Incluyendo los recursos naturales, capital físico y humano y los servicios ambientales.
El estudio indica que los productores de cuatro comunidades de los municipios de San Lucas, Madriz, Mozonte y Nueva Segovia han implementado prácticas vegetativas o manejo integrado de plagas.
Entre éstas se encuentran los insecticidas botánicos y el manejo de zompopos. La siembra de árboles, las cercas vivas y los viveros de café. Estas son las prácticas biológicas o de reforestación de mayor adopción.
El estudio reveló además que la forma de difusión de estas técnicas es de manera horizontal o sea de campesino a campesino.
EN LAS PRACTICAS SE INVOLUCRA A LA FAMILIA
La influencia de la familia es determinante para la adopción de las prácticas, siendo las esposas e hijos quienes brindan mayor apoyo al productor, lo que ha permitido que se realicen más de 20 prácticas de las 21 promovidas por el Inprhu.
La no quema, consistente en el corte y picado del material vivo o muerto y su dispersión en todo el campo, es necesaria para proteger el suelo.
Por otro lado, las barreras vivas (hileras de plantas perennes o semiperennes de crecimiento denso y resistente a la fuerza de las corrientes) se combinan con la labranza transversa y disminuyen la erosión en un 75 por ciento comparado con la labranza en el sentido de la pendiente.
DIVERSAS TECNICAS
Otra de las técnicas consiste en la implementación de los insecticidas biológicos, que son compuestos químicos que se encuentran de manera natural en las plantas y son obtenidos a través de un proceso de descomposición y fermentación.
– Los insecticidas biológicos poseen en sus componentes sustancias repelentes e insecticidas naturales. Por la eficacia con que trabajan en el campo y la no toxicidad para los mamíferos, fauna benéfica y ecosistemas en general, se consideran como la mejor alternativa de manejo de plagas en cultivos. Entre las plantas usadas para este fin se encuentra el nim.
– La utilización de barreras muertas, consistentes en muros de piedras colocadas en curvas a nivel y a una distancia determinada con el propósito de disminuir la velocidad del agua de corrientes. La altura y ancho de la barrera depende de la cantidad de material disponible y de la mano de obra.