Fallece Bob Buhl

Tito Rondón [email protected] ¡Cómo juega con nosotros el paso del tiempo! A veces nos da grandes satisfacciones, como cuando vemos a nuestros hijos y nietos crecer; a veces convive nuestras vidas con gran intensidad, como cuando nos proponemos una meta y luchamos por conseguirla; a veces es terriblemente cruel. Envejecemos, y eso conlleva perder facultades. […]

Tito Rondón [email protected]

¡Cómo juega con nosotros el paso del tiempo! A veces nos da grandes satisfacciones, como cuando vemos a nuestros hijos y nietos crecer; a veces convive nuestras vidas con gran intensidad, como cuando nos proponemos una meta y luchamos por conseguirla; a veces es terriblemente cruel.

Envejecemos, y eso conlleva perder facultades. Deteriorarse. Casi lo peor, ver desaparecer a nuestros parientes y amigos, y a gente con la que nos conectamos aún alejados por la distancia a través de sus acciones o aún hazañas en el terreno de juego (el peor efecto del paso del tiempo es la desaparición de nosotros mismos, o de personas que queremos más que a nuestra propia vida).

Cuando desaparece un deportista desaparece un símbolo: se va alguien que sin saberlo compartió nuestra juventud.

Uno de los equipos que marcó nuestra temprana afición al béisbol fue Milwaukee, pero no los Cerveceros, sino los Bravos. Los Bravos, almas en pena, deambulando por la historia y la geografía.

El primer equipo profesional fue los Medias Rojas de Cincinnati, en 1869. Cuando el equipo quebró el siguiente paso fue la fundación de la primera liga mayor, la Asociación Nacional.

Los peloteros que habían sido de Cincinnati se agruparon en Boston, y se convirtieron en una dinastía, a la que dieron el nombre que habían tenido, Medias Rojas.

En 1875, los peloteros se convirtieron en club fundador de la nueva Liga Nacional.

Dominaron hasta el nuevo siglo, pero la crónica y los aficionados les fueron cambiando el nombre. Les pusieron los “Comefrijoles”, por la comida favorita de la ciudad. Empezado el siglo XX les llamaron Bravos.

Mientras, en 1901 se fundó la Liga Americana, y la franquicia de Boston inmediatamente se adueñó del antiguo nombre, cambiado de “Red Stockings” a “Red Sox”, total la misma cosa. Calcetín es calcetín.

Para 1953 los Bravos no podían competir con los Medias Rojas, y se fueron a Milwaukee. En 1966, se mudaron otra vez, esta vez a Atlanta. Pero antes, en 1957 y 1958, fueron campeones de la Liga Nacional, y jugaron dos inolvidables y competidísimas Series Mundiales con los Yanquis de Nueva York, coronándose campeones en el 57.

Ese equipo tenía gran defensa, con Red Schoendienst o Félix Mantilla en segunda, Johnny Logan en el short y Eddie Mathews en tercera; Hank Aaron, Billy Bruton, Wes Covington, Andy Pafko y Bob Hazle en los jardines. Joe Adcock y Frank Torre (hermano de Joe) en la inicial, y Del Crandall y Del Rice en la receptoría.

El staff era dominado por un trío feroz, el zurdo Warren Spahn y los derechos Lew Burdette y Bob Buhl.

A fines de la semana pasada, mientras derruían las últimas graderías del Milwaukee County Stadium, Logan llamó a Buhl para contarle que su amigo Mathews había fallecido. Los parientes que contestaron el teléfono le contaron que Buhl también…  

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