AFP
GUATEMALA.- Decenas de activistas humanitarios marcharon ayer por las calles de la capital de Guatemala, para conmemorar el Día Nacional de la Dignidad de las Víctimas y recordar a los 200,000 muertos o desaparecidos que dejó la guerra interna de 36 años (1960-96).
“Estamos celebrando el primer aniversario de la declaración del 25 de febrero como Día de las Víctimas, para tener el recuerdo de esas 200,000 personas”, dijo durante la marcha Mario Polanco, director del Grupo de Apoyo Mutuo (GMA), una de las más de 10 organizaciones que tomaron parte. “No podemos permitir que quede en el olvido la memoria y el sueño de esas personas que soñaban con tener un mejor futuro, un mejor país, y cuyas vidas fueron cegadas por grupos oscurantistas”, sentenció Polanco.
La marcha arrancó de la Plaza de la Municipalidad, al sur de la ciudad, pasó frente al Congreso, y finalizó ante el Palacio Nacional de la Cultura, antigua sede de gobierno, en el corazón capitalino. Los participantes pertenecen a grupos humanitarios, viudas e hijos huérfanos, así como la Fundación de la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, entre otros.
Los manifestantes entonaron consignas exigiendo el fin de la impunidad y juicio para los militares responsables de las violaciones a los derechos humanos cometidos durante el conflicto armado, que finalizó con los acuerdos de paz de 1996. Como parte de las actividades del Día de las Víctimas, el próximo domingo, fecha de la conmemoración, se realizará un acto especial, en el centro capitalino, para “rendir un homenaje a las víctimas del genocidio y el terrorismo de Estado cometidos en Guatemala”, anunció un comunicado de los organizadores. A la par de esta actividad, se inició también una exposición fotográfica sobre hechos de la violencia política, denominada “Nada se nos ha olvidado, porque nunca nadie se nos ha olvidado”, la cual se encuentra en la Plaza de la Constitución, en el centro capitalino.
La Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH), patrocinada por las Naciones Unidas, en su informe final presentado en febrero de 1999, señaló que el conflicto guatemalteco dejó más de 200.000 muertos o desaparecidos, el 93% de los cuales fueron víctimas de las fuerzas armadas o paramilitares.