- Un total de 110,000 familias dedicadas a la mediana y pequeña producción serán atendidas durante 16 años
- En la actualidad los proyectos de inversión agrícola son abundantes pero dispersos, casi todos a corto plazo
Leslie Nicolás [email protected]
Tomando en cuenta que el 76 por ciento de los pobres de este país se concentran en las zonas rurales y que el sector agropecuario actualmente tiene una serie de limitantes, se ha ideado un programa de renovación tecnológica que desarrolle el sector y propicie la competitividad en el mismo.
Este programa está basado en la modernización del sector agropecuario y forestal a un plazo de 16 años y para ello cuenta con financiamiento del Banco Mundial (BM), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Cooperación Suiza para el Desarrollo (Cosude), por 180 millones de dólares para todo el programa.
Julio Solórzano, director del programa, explicó que éste cuenta con un alto nivel regional e inclusive es el más grande que en estos momentos está financiado el BM.
El proyecto trata de adoptar técnicas y tecnologías que ayuden a disminuir los costos de producción e ir identificando nuevas alternativas.
El funcionario explicó que la implementación de este programa implicará un esfuerzo a desarrollar por largos años, “pues las transformaciones tecnológicas llevan años y no hay que quemar etapas”.
El programa cuenta con cinco componentes para su desempeño, el desarrollo de la capacidad institucional, la creación de un fondo competitivo, el fortalecimiento de las operaciones del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), un elemento de capacitación y educación agrícola y la creación de un sistema de información agrícola.
FOMENTARAN LA CREACION DE POLITICAS TECNOLOGICAS
Este nuevo programa incluye la creación de políticas tecnológicas para el sector, las que hasta la fecha no existen en el país y las que no han sido asumidas por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For) a juicio de Solórzano.
Hasta la fecha el Mag-For carece de una dirección de políticas tecnológicas y la creación de éste servirá apara apoyar el trabajo que se vaya a realizar.
En lo concerniente al primer componente del programa, desarrollo de la capacidad institucional, Solórzano explicó que se trata de potenciar las instituciones que actualmente tiene el Gobierno para lograr el desarrollo requerido a través de una nueva visión tecnológica.
Dentro de este aspecto se ha contemplado la participación de instituciones como el INTA y el Instituto Nacional Tecnológico (Inatec).
En este sentido dijo que habrá que crear “sinergia” entre todos los actores económicos del país, para poder apuntar todos los esfuerzos en una sola dirección.
El segundo componente del programa, la creación de fondos competitivos, es parte de una “nueva modalidad” de financiamiento para la producción.
Según el funcionario, a través de una coordinación Gobierno y sector privado, se pretende que este último financie servicios tecnológicos para la producción.
“Es decir darles a los pequeños y medianos productores las herramientas necesarias para que ellos puedan potenciar sus capacidades”, indicó Solórzano.
RECURSOS ESTARAN FISCALIZADOS
Los recursos financieros destinados por los organismos cooperantes estarán siendo fiscalizados y controlados, a través de normas y procedimientos contables exigidos por los mismos organismos, lo que asegura el buen uso de los recursos, explica Solórzano.
“Además hay reglas claras de qué es lo que se puede financiar y qué es lo que no se puede. Y habrá un seguimiento bastante estrecho de parte de todos los involucrados”, señaló.
En el tercer aspecto, referido al fortalecimiento institucional de las operaciones del INTA, está incluido también la consolidación y utilización del Inatec dentro del programa.
Asimismo se tiene contemplada la coordinación con el Ministerio de Educación, con el fin de que el currículum de las escuelas de primaria y secundaria del sector rural vaya de acuerdo con las políticas tecnológicas que se vayan generando, explicó Solórzano.
Actualmente el programa de políticas tecnológicas ya se ha puesto en contacto con los organismos involucrados en todo este proceso, con el fin de que estas instituciones den sus aportes al mismo.
Un cuarto eje de acción del programa radica en educar y capacitar técnicamente al pequeño y mediano productor. En este sentido, Solórzano dijo que “sabemos que la inversión a largo plazo en la formación de capital humano, se convierte en una condición necesaria para viabilizar el proceso de competitividad y desarrollo del sector”.
Y como quinto y último elemento de acción, está el mantener sistemáticamente informado al productor, a través de una red de información agropecuaria.
“Estamos seguros que el desarrollo tecnológico y la información de mercado actualizada jugarán un papel importante en el incremento productivo del sector”, dijo el entrevistado.
DEMANDA ES LATENTE
– La problemática que atenderá este subcomponente, parte de que en Nicaragua existen más de 250,000 familias dedicadas a la producción agropecuaria, siendo en su mayoría, pequeños y medianos productores de escasos recursos, los que demandan servicios de asistencia técnica, crédito y comercialización de sus productos.
– Parte de este sector de pequeños productores está ubicado en microzonas con un gran potencial productivo, con suelos fértiles poco degradados y con condiciones climatológicas favorables para intensificar y diversificar la producción, según datos oficiales del Mag–For.
– Otro gran número de estas familias rurales está ubicado en zonas marginales con pocos recursos y suelos degradados, que generan ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas y además producen bajo condiciones de extrema vulnerabilidad a fenómenos naturales. Todas estas personas están expuestos a situaciones de inseguridad alimentaria, pobreza, bajos ingresos, emigración y desnutrición.
– Ante esta realidad se debe de implementar un sistema de transferencia de tecnología que permita mejorar los niveles vida. El programa tecnológico contempla, la participación del INTA en la atención regular y por un período de cuatro años a un total de 66,000 pequeños productores. Sin embargo las limitantes de ésta institución son muchas, por lo que habrá primeramente que fortalecer la misma y readecuar los recursos de acuerdo a las necesidades existentes.
EDUCACION ES VITAL
Dentro de los planes de desarrollo tecnológico, la educación al pequeño y mediano productor, en el sentido de potenciar y adecuar los conocimientos destrezas y habilidades, con el fin de que éste asimile la nueva tecnología, es considerada de vital importancia.
Todas las acciones que se vayan a ejecutar en materia de educación agrícola girarán en torno a un programa, que tendrá como principal meta formar, capacitar y actualizar los recursos humanos que el país necesita para poder “enrumbarse hacia un desarrollo agrícola sostenible”, indicó Solórzano.