- En la primera etapa se prevé beneficiar a 60,000 familias de pequeños y medianos productores
Leslie Nicolás [email protected]
Las intenciones de este programa son iniciar un proyecto piloto de asistencia técnica en los departamentos de León y Chinandega y un municipio de Managua.
De ahí el programa se va a ir ampliando a las otras regiones. Se va a iniciar con todos los productores de todos los rubros. Para esta primera fase, que inicia en el mes de marzo, se han destinado 39 millones de dólares para desarrollar el programa.
Solórzano explicó que dentro de las primeras acciones se tiene contemplado crear la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal (Funica), la que se encargará de administrar los recursos financieros destinados a la investigación.
También como parte de las primeras acciones se tiene contemplado una reingeniería en el INTA, con el fin de reorientar los servicios que éste presta a los productores, señaló Solórzano.
Todos estos cambios se darán en la primera fase del programa que contempla un período que va del 2001 al 2004.
Según las expectativas del Mag-For, la intención al finalizar la primera fase del programa es que tanto el INTA, el Inatec, el Mag-For mismo y el Funica, brinden sus servicios bajo una sola política, dirigida a satisfacer las demandas de los pequeños y medianos productores.
FALTA UN COMPONENTE DE APOYO
Se ha contemplado dentro del programa de tecnología, el involucramiento del Fondo de Apoyo a la Investigación Agropecuaria de Nicaragua (Faitan).
Solórzano explicó que a través del Faitan se financiará “esencialmente” proyectos de innovación agrícola e investigación.
Se pretende que cada institución u organismo presente sus proyectos, a los que se les asignará un fondo una vez hayan sido analizados y aprobados.
“Esto mejorará la planificación y la calidad de los proyectos de investigación, los cuales esperamos que se incrementen, para facilitar al pequeño productor mayor número de soluciones tecnológicas”, dijo Solórzano.
El programa tecnológico contempla también, la producción de semillas y la capacitación en lo referente al tratamiento post cosecha y mercadeo de los productos.
Pues a juicio del Mag-For, hasta la fecha no se ha logrado establecer un sistema nacional de semillas que sea accesible y que esté disponible a los pequeños productores.
En este sentido se pretende multiplicar y producir semillas de variedades mejoradas ”categoría básica” y registrada de granos básicos, hortalizas, frutales y tubérculos.
Por otro lado, se ha programado que instituciones como el INTA ayuden al pequeño y mediano productor en la comercialización de sus productos. Es decir durante las tareas de almacenamiento, selección, clasificación, empaque y comercialización de la cosecha. “Todo esto con el fin de cerrar el ciclo productivo”, señaló Solórzano.