Mario Sánchez [email protected]
Erick Norman Vílchez Mairena, de 30 años, conductor de un camión del ingenio Chanmico de San Juan de Opico, de La Libertad, El Salvador, al salir del baño en ese centro de trabajo, fue asesinado de dos balazos por el salvadoreño Máximo Argueta, a eso de las 4:30 de la tarde del 5 de febrero, y no por un grupo de asaltantes desconocidos como informó la Policía de ese país.
Esta afirmación la hicieron don Francisco José Vílchez Ruiz, Denis Bismarck Mairena y Jahaira Vanessa Mejía Castro, padre, hermano y esposa respectivamente de Erick Norman, quien en cada zafra llegaba a trabajar a ese ingenio salvadoreño y el 5 de febrero cumplía apenas un mes de haber regresado de Nicaragua.
Según un cable de la agencia de noticias AP, la policía salvadoreña informó que Vílchez Mairena fue asesinado a balazos por desconocidos que lo atacaron mientras manejaba el camión cargado de caña de azúcar.
LE DISPARA SIN TON NI SON
Jahaira Vanesa, su compañera y quien lo acompañaba en el ingenio de San Juan de Opico, relató que su marido había llegado al ingenio y apenas salía del baño, se secaba con una toalla y bromeaba con ella cuando se acercó Máximo Argueta y sin decir palabra hizo tres balazos, de los cuales dos le penetraron en el cuerpo: uno en el abdomen y otro en el cuello.
El criminal huyó de inmediato y pistola en mano le advirtió a los trabajadores que si lo seguían también los mataría. En tanto Jahaira Vanesa intentaba socorrer al herido, pero su marido ni siquiera pudo balbucear palabra porque murió casi instantáneamente.
Jahaira Vanesa explicó que el asesino no es trabajador del ingenio, sino que es propietario de varios camiones y que llegó al ingenio buscando a Vílchez Mairena y al verlo salir de una de las habitaciones del plantel, dijo que iría a conversar con él, pero cuando estuvo cerca se metió la mano derecha en la camisa y sacó la pistola 38 con que le hizo los disparos.
VICTIMARIO LO HABRIA AMENAZADO
Don Francisco José explicó que Máximo mató a sangre fría a su hijo, pues no había ningún motivo para ello. Aunque considera que Máximo cumplió de esa manera la amenaza de muerte que le había hecho a su hijo hacía mucho tiempo.
Hace varios años en Managua, ambos hombres discutieron en una mesa de tragos y seguidamente se enfrentaron a golpes. El ganador del pleito había sido Erick Norman, por lo que Máximo le advirtió que si llegaba a El Salvador lo mataría.
Don Francisco José agregó que él creyó que esa amenaza no pasaría de las palabras, porque ambos hombres continuaron la amistad. Incluso, su hijo le manejaba camiones a Máximo y continuaron comprando chatarra en Nicaragua para llevarla a El Salvador.