Santiago Henry, del Bóer, salta espectacularmente en busca de una doble matanza frente a los Leones, vencidos 5-3 ayer.

Bóer golpea primero 5-3 al León

Edgard Tijerino M. [email protected] Ganó el Bóer 5-3, a pura garra, casi asombrándonos con esa recuperación vibrante que nos hizo saltar de las butacas, haciéndonos cabalgar sobre el potro de la incertidumbre, incluso después que Chico Hernández asestó la estocada. Fue un triunfo hermoso como un amanecer de sol brillante en la playa, y significativo […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Ganó el Bóer 5-3, a pura garra, casi asombrándonos con esa recuperación vibrante que nos hizo saltar de las butacas, haciéndonos cabalgar sobre el potro de la incertidumbre, incluso después que Chico Hernández asestó la estocada.

Fue un triunfo hermoso como un amanecer de sol brillante en la playa, y significativo porque se trata de tomar ventaja contra el mejor pistolero disponible en la rotación de los rugidores como es Diego Sandino.

La mayor parte de una multitud próxima a los 18 mil, o quizás 20, se sintió viajando a bordo de un elevador rumbo al cielo, después de haber permanecido en el pozo de las angustias desde el cuarto inning, cuando León tomó ventaja de 3-0 y Sandino parecía un General dando órdenes.

Al salir a batear el cierre del sexto inning, los Indios estaban con la soga al cuello perdiendo 3-0, víctimas de dos fallas defensivas del abridor panameño Franklin Rodríguez en el cuarto inning… En ese momento, Sandino parecía tener las cabelleras de todos ellos bajo las suelas de sus spikes, con ese pitcheo sereno, certero, dominante, capaz de frustrar las mejores posibilidades, pero, aparentemente a bordo del Titanic, el Bóer evitó el choque catastrófico con el iceberg.

Comenzaron a salir del hoyo con una carrera en el cierre del sexto, se acercaron peligrosamente con otra carrera en el cierre del séptimo, y continuaron su empuje capaz de derribar el viejo muro de Berlín, con las tres carreras del octavo.

Ahí estaba Chico Hernández después de su cañonazo, saltando sobre la almohadilla de primera en una escena surrealista para los Leones, ahí estaban casi 18 ó 20 mil encaramados en la cima de una imaginaria montaña de satisfacción y orgullo, saboreando la victoria, ahí estaban los peloteros que nos electrizaron con ese cierre espectacular que parecía ser un producto de la fantasía.

Ganó el Bóer 5-3 y está adelante en la final del 2001… Hoy, Jairo Pineda frente a Róger Deago en León. Quizás, otro oleaje de emociones.

Noticia ralacionada:
Indios roban botin  

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