Edgard Tijerino M. [email protected]
En un juego de amenazas constantes, intenso sufrimiento, y atravesando por un cierre que pareció prolongarse hacia la eternidad, los Indios, incursionando en el territorio de las proezas, le robaron el botín a los leones ante casi 18 ó 20 mil testigos, sin que la Policía tuviera tiempo de intervenir.
La victoria de 5 por 3, parecía ser producto de un acto de magia de Cooperfield, no por los cañonazos de Ramón Padilla y Francisco Hernández que enloquecieron las tribunas… Sólo un movimiento telúrico superior al 10 en la escala Richter hubiera podido ser captado en esos momentos de excitación suprema.
Qué buen pitcheo el de Franklin Rodríguez retirando en orden a los primeros 9 bateadores… Qué facilidad para dominar mientras Sandino era obligado a esforzarse al máximo para sobrevivir en el segundo episodio con hombres en segunda y tercera, y Padilla bateando con Leytón detrás.
Pero Rodríguez nunca será un ganador de guante de oro. El realizó un mal tiro a segunda en una maniobra riesgosa y luego perdió una pelota que incluso Byron Jerez hubiera podido fildear a mano limpia, transformado dos outs en corredores circulando para llenar las bases sin out.
Es difícil escapar a tus propias trampas, y Rodríguez, aturdido, boleó a Roa para la primera carrera y no pudo evitar que Pestana y Sotelo empujaran la bola lo suficiente largo para traer al plato las carreras 2 y 3, metiendo el entusiasmo de la barra capitalina en una botella y ahogándolo con un tapón de corcho.
¿Se imaginan lo que es quedarse atrás 3-0 con Sandino en la colina manejando sus habilidades?… ¿Quién en la multitud podía jactarse de tener la necesaria cuota de sangre fría para evitar el pesimismo?
Pero el Boer reaccionó, justamente después de dos grandes jugadas defensivas: la atrapada marca “misión imposible” de Padilla sobre un batazo de Pestana que parecía tener por destino la pared del jardín derecho estando Romero corriendo desde segunda hacia el plato, y la intervención de Nemesio sobre un disparo de Sandy desde el fondo del abanico, casi sin ver, sepultando a Guido en primera. Porras salió del área, fue con el guante de revés, tomó y buscó logrando el out importante previo a un pasaporte a Yasmir García.
En el sexto, la adversidad continuó burlándose de los Indios cuando un gran batazo de Agnoly que fácilmente empujaba a Sandy, saltó al otro lado de la verja y fue doble por regla… Menos mal que Porras con un difícil roletazo, produjo la primera carrera.
En los seis primeros innings, el Bóer nunca logró conectar el batazo oportuno… Fallaron Padilla y Leyton con hombres en segunda y tercera en el segundo inning, falló Marlon para doble play con dos en base en el cuarto, falló Chico Hernández para doble play en el quinto, no pudo Henry con Agnoly en tercera en el sexto y había fracasado Chico Hernández con dos en base en el séptimo… La creciente desesperación, tenía su explicación.
En un inning en que se pudo hacer algo más, el Bóer se acercó 3-2 en el séptimo y en el octavo, se lanzó al asalto… Vamos a discutir por largo rato un strike que pareció claro desde los palcos de transmisión y que hubiera impedido el golpe a Marlon Abea, pero una vez más, lo que prevalece es la apreciación del árbitro. Con dos en base y dos outs, Padilla conectó hacia el rincón del jardín derecho y mientras la bola era empujada por el aliento de casi todos, Romero ensayó una imprudente zambullida. El juego se empató, Abea venía hacia el plato con la ventaja y Agnoly pensaba proyectarse con cierta comodidad hasta tercera. Pero el destino continuó burlándose de los esfuerzos indios. La pelota se metió debajo de la malla y fue sólo doble por regla. El relevista Alvaro López, desajustado, golpeó a Jairo y Chico Hernández, recibiendo a Daniel Miranda, con 3 y 2, clavó la puñalada a los rugidores con un hit de dos carreras.
Wilfredo Amador no estaba bien, pero sobrevivió a un tormentoso descontrol en el octavo, y en el noveno, fue retirado después de un hit y una base… Gracias a Dios, Henry realizó una brillante jugada para convertir un probable hit de Guido en out, y Omar, alarmado, trajo a Gonzalo López.
No fue un pitcheo de 750 mil dólares, pero si lo necesariamente enérgico para asegurar la victoria.
Valioso éxito
Hubiera sido terrible para los Indios viajar a León después de una derrota y saber que los espera Róger Deago con su carabina bien aceitada.
Jairo Pineda, quien inicia por el Bóer, asegura que tiene a los felinos bien scouteados y que así de improductivos como lucieron ayer, se verán hoy.
Una diez mil personas se esperan esta mañana en el parque leonés, cuya consistencia será puesta a prueba con el entusiasmo de la afición felina.