¡Así se juega!

Edgard Rodriguez c. [email protected] Cada año un equipo será campeón. Lo difícil es jugar bien. Sin embargo, Indios y leones llevaron el juego a otro nivel anoche en el estadio. Los casi 20 mil que pagaron su entrada, tuvieron la sensación de no haber malgastado su dinero, mientras su sistema nervioso era puesto a prueba […]

Edgard Rodriguez c. [email protected]

Cada año un equipo será campeón. Lo difícil es jugar bien.

Sin embargo, Indios y leones llevaron el juego a otro nivel anoche en el estadio. Los casi 20 mil que pagaron su entrada, tuvieron la sensación de no haber malgastado su dinero, mientras su sistema nervioso era puesto a prueba en juego de múltiples alternativas.

Hubo para todos los gustos… Diego Sandino brindó una cátedra de cómo ubicar envíos en los extremos de la zona de strikes. Franklin Rodríguez ofreció una exhibición de bolas de rompimiento. Ramón Padilla por poco se mete a las gradas para atrapar un batazo de Luis Pestana y Earl Agnoly aceleró corazones con un proyectil hacia el fondo del jardín central.

Y al final, el Bóer se impuso, pero no se le vio cara de vencidos a los leones. No puede ser así, cuando se ha batallado tanto y con tantas agallas como lo hizo la tropa de Davis, pese a que su bateo pasó inadvertido la mayor parte del juego, mientras los Indios eran muy persistente con su presión sobre el score.

¿Qué fue lo clave?

Fue un triunfo que mostró la necesidad de una articulación global pese a la presencia de individualidades de jerarquía. Sin embargo, ese batazo de Chico Hernández fue de oro para las pretensiones de la tribu. Chico es un joven que crece justo cuando otros se arrugan. Parece hecho para esos momentos de angustia extrema.

No obstante, para llegar a ese momento, fue necesario el trabajo de Franklin Rodríguez. Aún con su parpadeo defensivo en el cuarto, su pitcheo dio al Bóer la oportunidad de pelear el juego. Incluso, es su sentido de reacción tras la agresión felina, lo que anima a los Indios a intensificar la búsqueda del triunfo.

Y sobre esa perspectiva, la atrapada de Padilla fue una especie de “switch” que levantó el voltaje del Bóer. Luego el propio Padilla con su doblete dio un mayor impulso a las pretensiones de los capitalinos, que observaron como Hernández completaba un ascenso triunfal desde la segunda división hasta la cima de la pelota pinolera con su hit.

Los leones por su parte, fueron retratados con bastante exactitud en el juego. Excelente defensa, buen pitcheo, pero un bateo de cuestionable profundidad. Ellos ganaban 3-0 a la altura del quinto y sólo habían bateado un hit ante Rodríguez.

Hoy tienen la oportunidad de invertir los papales. Veremos si son capaces.   

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