Momento en que los restos del coronel Enrique Bermúdez Varela son trasladados al cementerio.

René Vivas: “Gobierno nos impidió investigaciones”

José Adán [email protected] Cuando iniciaron las investigaciones sobre la muerte del Coronel Enrique Bermúdez Varela, la Policía Nacional estaba bajo el mando de René Vivas Lugo, quien había estado al frente de esta institución durante la década de los ochenta. Vivas, diez años después de aquel crimen, relata que la Policía Nacional no pudo resolver […]

José Adán [email protected]

Cuando iniciaron las investigaciones sobre la muerte del Coronel Enrique Bermúdez Varela, la Policía Nacional estaba bajo el mando de René Vivas Lugo, quien había estado al frente de esta institución durante la década de los ochenta.

Vivas, diez años después de aquel crimen, relata que la Policía Nacional no pudo resolver el caso porque las disposiciones del gobierno se lo impidieron, al interponer a una Comisión Especial Investigadora en las pesquisas, y al apartarlos por prejuicios políticos de la familia Bermúdez.

Cuenta Vivas que cuando ellos iniciaron las investigaciones lo hicieron pensando en que estaban ante un atentado político, pero aclara que las averiguaciones policiales duraron poco por órdenes del gobierno de la Administración Chamorro.

“Partimos de la realidad, que estábamos frente a un atentado, un caso político. En las primeras horas la investigación estuvo en manos de la Policía, pero muy rápidamente ese caso fue sustraído de la investigación de la Policía. En primer lugar en esa época la esposa del coronel no permitió la participación de la Policía, y el gobierno accedió además, a que la Policía no hiciera las investigaciones normales.

“Cuando el gobierno crea la comisión especial investigadora de ese caso, nos marginaron, de forma tal que por decisión política del gobierno nos convertimos en un organismo auxiliar de la investigación, dado que esa responsabilidad fue trasladada a esa comisión”, dice Vivas.

Alega Vivas que ellos sólo estaban funcionando de manera tal que si la comisión les pedía una información, ellos la buscaban y se la pasaban.

“A la Policía no se le permitió investigar, como normalmente se debe hacer y como Dios manda. Hicimos investigaciones parciales, a medias, en la medida de nuestras posibilidades, porque no se quería que se investigara el caso. El gobierno no lo permitió”, justifica.

Dice Vivas que ellos disponían de capacidad técnica y logística para investigar el caso, pero que el gobierno no confiaba en ellos, por lo que se pidió ayuda al FBI por parte de la administración, pero no con el consenso de la Policía Nacional. “El gobierno decidía, ahí era el Ministro de Gobernación con la Presidencia”.

“Sobre el FBI y Scotland Yard: Le repito que este caso lo atendió una comisión nombrada para ello. Seguramente hubo ayuda, hubo ofertas, pero no se relacionaron con nosotros”, dice Vivas, agregando que de haber investigado la Policía correctamente se hubiera descubierto lo que se descubrió en octubre de 1992 en Miami.

“Allá se pudo descubrir todo lo que no se podía hacer aquí, porque se nos bloqueó, se nos pidió que no nos metiéramos, supuestamente había desconfianza de la viuda del Coronel Bermúdez, de los familiares, y el gobierno accedió a esa petición, a esa solicitud y prácticamente se nos planteó que nos mantuviéramos al margen posible”.

Dice que si ellos intentaban una investigación y se le presentaban a la Comisión, ésta la desechaban y la tergiversaban, “creyendo que estábamos desinformando”.

Dijo que por esas causas no hubo lista de sospechosos. “Es decir que había indicios que teníamos que profundizar, que ver, pero eso implicaba necesariamente tener contactos, conversaciones, investigaciones con personas ligadas al Coronel Bermúdez, a sus familiares, sus vecinos y eso no pudo ser posible”.

¿CUAL ARISTIDES, CUAL TORTUGA?

Arístides Sánchez, un fundador de las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses junto a Bermúdez, denunció en 1991 ante un Comité Senatorial de los Estados Unidos que había sido detenido y torturado por miembros de la Policía Nacional. Que entre esas personas estaba René Vivas, y que éste le había advertido que matarían a Bermúdez.

Para Vivas Lugo, esa es noticia nueva y fantasiosa. “Primera noticia, primera vez que me entero de ese fantasioso relato”.

“A Arístides Sánchez le voy a decir cómo lo torturamos: lo metimos a una oficina, le pusimos aire acondicionado, le trasladamos una cama, le llevábamos médicos, medicamentos, todo, estuvo visitado cuantas veces quiso, llegaban a verlo todos los asesores del ingeniero Carlos Hurtado, tal vez participaron en las torturas ellos también. Llegó a verlo la esposa de él cuantas veces le dio la gana, la esposa, el médico, inclusive el ministro ordenó su libertad, la esposa nos dio las gracias, me imagino que por haberlo torturado, me abrazó, me besó, se derritió en gracias. Esas fueron las torturas que se le hicieron a Arístides Sánchez, un trato que no se le daba a nadie”.

YA CONOCIA EL ARMA

Vivas dice que cuando en Estados Unidos se descubre que la muerte pudo venir de una arma soviética, ellos ya conocían esa arma, pero que no sabían si existía en Nicaragua.

“La conocíamos, nosotros conocemos el armamento soviético, que si existía en Nicaragua no lo sé, pero sí conocemos el armamento soviético”.

“Que si hubo contradicciones, errores, desinformaciones y todas las barbaridades de la Policía, pues sí es cierto, pero existieron porque no investigamos, no nos dejaron”.

“De todas maneras nos iban a tergiversar, uno de los principales instrumentos era una autopsia, y no la hicimos nosotros. No permitieron la autopsia aquí. Todo es especulación”.

UNICA VERDAD: LA CITA

Para Vivas, todas las cosas que se digan o dejen de decir, son especulaciones. “No hay crimen perfecto, pero diez años es mucho tiempo para resolver, aunque todo es posible”.

Lo único que tiene verdad en todo esto, a juicio de Vivas, es que alguien de mucha amistad con Bermúdez lo citó aquella noche del 16 de febrero de 1991.

“Lo único incuestionable es que el señor Bermúdez llegó al (hotel) Intercontinental a buscar a ese alguien. Ese alguien le inspiraba confianza como para sacarlo de su casa”, lo demás es especulación.  

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