- Se trata del multimillonario Marc Rich, generoso contribuyente de los demócratas
José A. Delgado (EFE)
WASHINGTON.- La Casa Blanca de Bill Clinton ocultó información y se saltó los procedimientos al perdonar al fugitivo multimillonario Marc Rich, un indulto que le ha vuelto a costar al ex presidente toda una ola de titulares negativos.
El jefe de la oficina de Perdones del departamento de Justicia, Roger Adams, declaró ayer ante un comité del Senado de EE.UU. que el procedimiento comenzó en la madrugada del día de la investidura de George W. Bush como presidente del país.
La petición para tramitar el perdón a Rich, acusado de más de cincuenta casos de fraude, comercio ilegal de petróleo con Irán y de evadir el pago de unos 48 millones de dólares en contribuciones, se hizo conjuntamente con la de su colega Pincus Green, también fugitivo.
Rich vive hace casi dos decenios en Suiza, donde ha estado la base principal de sus negocios, y su ex esposa, Denise, ha sido una constante contribuyente de los demócratas, incluida la ahora senadora Hillary Clinton (70,000 dólares) y la biblioteca que fundará el ex presidente Clinton (450,000 dólares).
“La primera vez que supe que la Casa Blanca estaba considerando estos perdones fue poco después de la medianoche, en la madrugada del 20 de enero de 2001”, testificó Adams ante el comité Judicial del Senado estadounidense.
En ese momento Adams ya estaba en medio de un agitado proceso de evaluación de perdones y un funcionario de la Casa Blanca telefoneó para notificarle que recibiría una lista adicional de personas que el presidente Clinton iba a indultar horas antes de dejar su puesto.
La Casa Blanca no ofreció en esa lista ninguna información sobre Rich y Green, y sólo tras una petición de Justicia aclaró que estaban “viviendo en el exterior” desde hacía años, sin precisar que eran fugitivos ni los cargos en su contra.
Adams sostuvo que cumplió con su deber y advirtió a la Casa Blanca que se trataba de fugitivos buscados por la policía federal desde hacía diecisiete años.
A la vez, reconoció que Clinton no siguió los procedimientos, que incluyen que el aspirante al indulto lo solicite a la oficina de Perdones.
Republicanos y demócratas del Congreso han censurado la actuación de Clinton en este caso, aunque en su mayoría reconocen que el poder constitucional presidencial de otorgar perdones es “absoluto”.