- El proceso de integración de Centroamérica, cuya intención lleva al menos
en papeles, varias décadas, mantiene aún elementos que distorsionan
su fin único, que es lograr beneficios comunes para las cinco repúblicas de la región.
Esa es la apreciación del experto en el tema, Pedro Caldentey
Martha Danelia [email protected]
Pedro Caldentey del Pozo, de origen español, lleva 10 años estudiando el tema de la Integración Centroamericana, de cuyos resultados asegura existe falta de confianza de parte de los gobiernos y pueblos centroamericanos.
No obstante, él apuesta a este proceso por considerar que brindará resultados mejores en un largo plazo, como la eliminación de las restricciones al comercio interregional con lo cual, dijo, se apoya a todos los sectores productivos.
LA PRENSA: Desde su perspectiva, ¿cómo mira este proceso de Integración Centroamericana?
Pedro Caldentey: El proceso centroamericano tiene un momento dorado con la renovación de todos los tratados, el Protocolo de Tegucigalpa y el Protocolo de Guatemala, eso ha creado un marco que funcionó muy bien en los primeros años del 90 y que ha recaído bastante en 1997, 1998, donde el proceso estuvo en crisis. En los últimos meses ha habido propuestas interesantes como la Harvard-INCAE que es una propuesta pensada en clave regional; el trabajo Centroamérica 2020 de la Unión Europea y la AID. Me parece que el entorno regional y las propuestas que se puedan hacer desde el marco de la integración regional ofrece respuestas a los problemas de desarrollo que tiene la región y cada uno de sus países, (lo) que no ofrece otro marco.
LP: ¿Cuál sería la estrategia a seguir para concretar esta integración?
PC: El factor fundamental es que los gobiernos y sociedades centroamericanas se crean el proceso. Creo que los nuevos tratados son buenos. El marco institucional es un poco complejo y tiene algunas deficiencias graves, pero es suficiente. Creo que hay una falta de confianza en los resultados del proceso (de integración) y éste es un proceso por el cual hay que apostar, es un proceso más complejo que una zona de libre comercio, pero que a medio y largo plazo da resultados mejores.
LP: ¿Por qué esa falta de confianza?
PC: Porque los acuerdos regionales lo que hacen es hacer propuestas que afectan, sobre todo a las relaciones comerciales entre los países centroamericanos, y estas relaciones son todavía escasas. Sólo un 20 por ciento de las exportaciones centroamericanas va a Centroamérica, frente a un 40 por ciento de exportaciones (que van) a los Estados Unidos. Eso hace que sea más provechoso, a corto plazo, firmar acuerdos con los países del NAFTA o participar en las negociaciones del ALCA que (firmar acuerdos) en la propia región.
LP: ¿Qué resultados podría traer este proceso de integración, tanto para Centroamérica como para cada país, en lo particular?
PC: Por ejemplo, una de las tareas pendientes de la Integración Centroamericana es finalizar el establecimiento de la unión aduanera, adoptar un arancel externo común sin incumplimientos unilaterales frente a terceros países y eliminar todas las restricciones al libre comercio intrarregional, las arancelarias y no arancelarias. En cuanto eso se produjera, podría haber un crecimiento del comercio intrarregional, donde lo que se comercia tiene mayor valor agregado que lo que se comercia fuera de Centroamérica. Al apoyar la unión aduanera y el comercio intrarregional lo que se apoyaría es las industrias, sectores y rubros productivos con mayor valor agregado. Esa sería una de las apuestas.
LP: Pero, ¿cada país qué ganaría?
PC: Analizando la situación del comercio intrarregional en Centroamérica, hay dos países especialmente interesados en la unión aduanera como son El Salvador y Guatemala, porque en volúmenes de comercio intrarregional son mucho más altos. A ellos les beneficiaría especialmente. Nicaragua y Honduras tienen una participación más reducida y Costa Rica tiene una participación reducida, pero que resulta positiva, su saldo comercial es positivo. ¿Qué ocurre?. Hay que ver qué soluciones ofrece la integración a países que tienen saldos comerciales negativos con la región y que participan poco en el comercio intrarregional como Nicaragua y Honduras, ahí está otra de las ventajas del proceso de integración y es que establece determinadas políticas sectoriales que podrían compensar a los países que se benefician menos del comercio intrarregional.
Compare, por ejemplo, el ALCA con el proceso de integración. En el ALCA, probablemente Nicaragua ganaría cuotas de mercado, pero podría tener saldos comerciales negativos y no habría mecanismos de compensación; el ALCA es una oportunidad indispensable para Centroamérica, pero no es suficiente. En el caso de la integración centroamericana, hay herramientas como el Banco Centroamericano de Integración Económica, el tratado de la integración social que podría canalizar determinadas inversiones a los países que menos se benefician de los acuerdos de unión aduanera y hay otras herramientas interesantes como el proyecto de corredor logístico que podría buscar una financiación en clave regional y que podría hacer especial hincapié en infraestructura en Honduras y Nicaragua.
LP: ¿La Integración Centroamericana sería para fortalecer el comercio centroamericano?
PC: Sí. Esa es una de las funciones principales, otra de las funciones es el desarrollo de determinadas políticas sectoriales, por ejemplo en construcción de infraestructura Centroamérica ganaría en eficiencia y eficacia pensando en región. No parece factible, por ejemplo, que haya un puerto marítimo competitivo en cada país centroamericano, la distribución de la energía eléctrica en la región es más apropiada pensarla en clave regional que de otra manera y en políticas de lucha contra la pobreza también la clave regional ofrece respuestas interesantes. Sobre todo, además de estas políticas sectoriales, la integración tiene beneficios estáticos que tiene que ver con la creación del comercio y dinámicos que es la facilidad para atraer inversión con reglas claras y comunes a los inversiones internacionales, interesa más un mercado de 35 millones (de personas) que varios mercados aislados de 4 u 8 millones.
LP: ¿Sería más atractiva Centroamérica para atraer inversiones?
PC: Efectivamente. Por ejemplo, una oferta turística centroamericana tiene muchas más probabilidades de atraer clientes e inversiones que una oferta aislada.
LP: ¿Pero este proceso de integración no se ve empañado por los problemas limítrofes que hay entre los mismos países centroamericanos, caso concreto Nicaragua-Honduras?
PC: Sí. Esos son asuntos que interfieren y que, además, no se resuelven en el marco regional. Por ejemplo, en el caso de Nicaragua y Honduras, antes que anunciar decisiones sin conversar las instituciones centroamericanas podría haber sido marco donde reflexionar en conjunto sobre esto. Aquí venimos, otra vez, a uno de los problemas de fondo y es la falta de convicción en las bondades de la integración. Esos problemas no deberían darse en un grupo de países que tienen políticas comunes.
LP: ¿Pero lo más recomendable no sería que primero estos países resuelvan sus diferencias entre sí, antes de hablar de un proceso de integración, o por qué ese proceso de integración no abarca también un acuerdo de respetar las fronteras de cada país?
PC: Esos son ámbitos donde la integración no ha podido entrar, no han transferido esos problemas al marco de la integración. Creo que a la integración se le piden más cosas de las que puede resolver. La integración no resolverá los problemas de desarrollo de la región. Lo único que puede ofrecer el marco de integración es su mediación en esas negociaciones. Creo que esos problemas limítrofes se deben insertar en el conjunto de acuerdos centroamericanos.
LP: ¿Qué papel juega el marco institucional centroamericano en el tema de la integración?
PC: Es fundamental (su papel), si estamos pensando en una integración que va más allá de acuerdos comerciales, hacia la creación de políticas comunes y hacia cooperaciones en otros ámbitos. Ahora, es un marco demasiado grande y demasiado complejo. Por ejemplo, se habla de casi 50 instituciones que además son instituciones poco coordinadas con cargos directivos, edificios y aparatos administrativos diferentes y eso es caro y poco eficaz. Las propuestas de reforma institucional de la Cumbre de Presidentes en 1997, me parece bien aunque son polémicas porque lo que hacen es racionalizar el marco institucional, me parece, por ejemplo, que una secretaría general unificada en San Salvador o donde sea, daría mucha fuerza a una institución que tiene como función hacer contrapeso a los intereses nacionales y decirle a los presidentes, de vez en cuando “acuérdense de cuáles son nuestros compromisos regionales, no adopten decisiones unilaterales”.
LP: ¿Qué debilidades presenta el proceso de integración?
PC: Una de las debilidades es que es un proceso lento pero que genera transformaciones que no generan otros procesos. La otra debilidad es el marco institucional que es débil; el marco jurídico además es confuso porque hay muchos acuerdos. Haría falta un tratado único ratificado por todos los países, hay muchos instrumentos pero no se sabe cuántos países han ratificado cada uno de los instrumentos, la Corte, por ejemplo, funciona con tres países, el Parlacen funciona con cuatro países y eso genera poca claridad.
Se debe unificar el marco institucional y, también, que haya normas que obliguen al cumplimiento de los acuerdos.
GRUPO CONSULTIVO, GRAN OPORTUNIDAD PARA CENTROAMERICA
Pedro Caldentey del Pozo consideró como una oportunidad histórica para Centroamérica la reunión del Grupo Consultivo Regional a realizarse en Madrid del 7 al 9 de marzo próximo y donde estarán presente los organismos multilaterales de cooperación, gobierno y empresa privada europea interesada en invertir en Centroamérica.
“El BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la institución que convoca y el gobierno español, que es el anfitrión, tienen gran interés (en la región). Es una oportunidad histórica para pensar en clave de región, para pensar cuáles son las necesidades para la transformación y modernización de Centroamérica”, agregó Caldentey.
A su juicio, fue oportuno suspender la reunión debido al terremoto que sacudió el mes pasado a El Salvador, “porque, si no, volveríamos a hablar otra vez de emergencia y lo que la región necesita es pensar, a largo plazo, cuáles son las claves para el desarrollo”.
Tras la nueva convocatoria para el Grupo Consultivo, el especialista considera que es “un momento muy oportuno para que Centroamérica diga que somos una región con muchos problemas, pero que presenta estas oportunidades y este es el catálogo de oportunidades que la región presenta en el ámbito comercial, de la inversión y en el ámbito de la cooperación es una oportunidad ideal para que Centroamérica diga “señores lo que queremos hacer es esto, y dónde nos pueden ayudar es en esto”.
“El Grupo Consultivo es la oportunidad de decir, Centroamérica es un mercado de 35 millones, con problemas de pobreza muy grave, pero que tiene determinadas oportunidades para la inversión”, añadió.
Inversión que, dijo, se puede lograr si la región va con un carácter integracionista porque “integración significa ejercer competencias en conjunto para obtener un benéfico común.
“Creo que la capacidad de toda esa oferta en conjunto, para atraer inversiones y para atraer clientes, es mucho mayor que la suma de las acciones individuales y es mucho más barato porque es más fácil hacer una campaña en Europa con la colaboración de los cinco países, que hacer cinco campañas en Europa para intentar atraer inversión”, señaló.
Precisamente, dijo que una de las debilidades de Centroamérica es que, a pesar del proceso de integración, no se presenta como unidad fuera de la región y no explota las posibilidades de negociar en conjunto.
“Centroamérica tiene posibilidades de negociación reducida, son países pequeños, que tienen mercados reducidos y que pueden aportar algunos intereses políticos, económicos y comerciales, pero reducidos. La negociación conjunta es algo que se ha explotado poco. Creo que hay que hacer un esfuerzo por presentarse en conjunto con todas las armas. El Grupo Consultivo es una oportunidad para hacerlo”,concluyó.
UNA DECADA INTERESANDOSE EN CENTROAMERICA
– De origen español, se dedica a analizar asuntos de integración europea y latinoamericana. Lleva 10 años de estudiar el proceso de Integración Centroamericana.
– Doctor en ciencias económicas empresariales y profesor de economía aplicada. Trabaja para la Compañía de Jesús, desempeñándose como catedrático de ETEA, que es una institución universitaria de la Compañía de Jesús, en España, y es la facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Córdoba. Es un centro privado, pero adscrito a una universidad pública.
– “Somos una institución que nació en el año 60 y está presente en la región (centroamericana) desde el año 85”, agrega Pedro Caldentey del Pozo, quien se desempeña como director de Relaciones Internacionales de ETEA.
– No obstante, trabaja en la región desde 1990 en el proceso de integración y otros temas relacionados con la economía y la administración de empresas.
– Razón por la que, además, es profesor de la maestría sobre Relaciones Internacionales impartida en la Universidad Centroamericana (UCA).