Edgard Rodríguez [email protected]
Rivas ha perdido la oportunidad de disputar el campeonato, pero ha conservado intacta su autoestima.
A la tropa sureña, no le bastó la indiscutible cuota de agallas y coraje de sus jugadores como para disimular su inhabilidad para producir carreras y los cancaneos que tuvo su defensa en momentos de enorme trascendencia.
Eso hundió al conjunto.
Ese equipo no fue sólo un gran animador en el torneo. Fue protagonista, pese a disponer de la nómina más reducida entre los conjuntos con opción al título. Es más, al inicio de la etapa semifinal, se le vio más cara de finalista que al Bóer.
Sin embargo, dos de sus brazos estelares (Bojorge y Torres) se vinieron al piso casi a la vez, lo que dejó al staff en manos de Elpidio Pinto y Germán Espinosa. Y pese que ellos mantuvieron su nivel, no fueron suficientes como para salvar al equipo.
No obstante, no se percibió amargura o frustración entre sus jugadores y directivos una vez que fueron eliminados. A los sureños les enorgullece haber hecho su mejor esfuerzo en medio de visibles limitaciones.
“No es tiempo de llorar ni nada. Se trata de revisar en qué se falló y ver de qué modo se pueden superar errores que ahora nos afectaron”, dijo el Ing. Eduardo Holmann, uno de los más beligerantes directivos rivenses.
Una de las bajas más significativas que podría tener el Rivas es precisamente la del Ing. Holmann, quien ha dicho reiteradamente que planea enfocar todos sus esfuerzos en el béisbol menor, mientras se desconecta de la primera división.
“Este año ha sido uno de los más confusos en el manejo de la liga. No me han parecido una serie de cosas que se dieron y creo que es mejor ayudar en las ligas pequeñas donde el juego es más sincero”, señaló Eduardo hace unos días.
No obstante, se espera que la sociedad que ha sostenido al conjunto parcialmente, llegue a jugar ahora un papel más decisivo y permita garantizar la sobrevivencia de un equipo que tras ausentarse, ha vuelto con buen suceso en las últimas dos temporadas.
Por ahora, el futuro del Rivas es una intriga, pero de lo que estamos seguros, es que nadie debe estar llorando. Ese equipo dio a los rivenses emociones a montón y eso no tiene precio.