Edgard Rodriguez [email protected]
El manager no lanza, ni batea. Hace algo más importante. Decide quién juega y quién no. Además, es quien hace los cambios y establece la estrategia. Y encima de todo, tiene que arreglárselas para que el grupo de gente que situó sobre el terreno, jale en la misma dirección, es decir, que gane.
“Cuando jugaba sólo me ocupaba de mi propio desempeño. Ahora estoy pendiente de lo que hace todo el equipo. Es más difícil que jugar”, ha dicho reiteradamente Joe Torre, el más exitoso mentor de los últimos años en las Mayores… Omar Cisneros del Bóer, debe estar de acuerdo con Torre.
Cisneros viene de la temporada en la que sus “habilidades” como timonel han sido más severamente cuestionadas. Su permanencia al frente de la tribu fue tan insegura que en más de una ocasión tuvo la certeza que quedaba fuera. Sin embargo, ahora tiene el pase hacia la Final en sus manos.
Eso no es necesariamente bueno como para creer que Omar repentinamente se volvió un genio. De hecho su trabajo estuvo inmerso en múltiples contradicciones. Y cuando más creíble parecía su propuesta, aparecía con Santiago Henry al relevo o traía a su cerrador en el cierre del quinto inning.
No obstante, lo que no se puede negar es que Cisneros ha hecho ganar a un equipo que ha estado bajo el acoso de todos. Periodistas, fanáticos y adversarios. Hay siempre una gran presión en torno a la tribu y Omar lo sintió en carne propia. Pero mejor aún, supo caminar sobre esas brasas.
Ahora se apresta a batallar por el campeonato ante los leones… Pero antes de ello, nos parece justo reconocer que Cisneros ha ganado una parte de la guerra. Había voluntad de quitarle el equipo. Lo mantuvieron amenazado permanentemente, pero al final, se ha mantenido en pie. Ha ganado.
La mejor virtud de Omar, más que conducir propiamente el juego, ha sido la “habilidad” de juntar en torno a él, el mejor talento posible. Pero además, lo amalgamó bien y lo ha hecho ganar. Así que un Bóer que tropezó dos veces en su intento de pasar a la Final, ha sido rediseñado y ahora es una amenaza.
El artífice de ello, ha sido Omar, el vilipendiado timonel, que ahora parece un genio.