(Arriba) Los ancianos albergados en el Hogar Agustín Castro Flores, de Masaya, donde residen 24 adultos mayores, necesitan asignación monetaria de parte del gobierno. (Abajo, de izq.a der.) Dr. Róger Velásquez F., presidente-director del Hogar de Ancianos de Masaya, Elba María Dávila Chávez y Armando Guevara Solís.

Hermanos mayores de Masaya reclaman asistencia

Más del 16 por ciento de la población de Masaya se encuentra en la tercera edad y muchas de estas personas carecen de la asistencia de sus familiares y recursos económicos suficientes para el autosostenimiento Leopoldo Arias – [email protected] MASAYA.- Llegar a la tercera edad sin una condición económica favorable representa una de las principales […]

  • Más del 16 por ciento de la población de Masaya se encuentra en la tercera edad y muchas de estas personas carecen de la asistencia de sus familiares y recursos económicos suficientes para el autosostenimiento

Leopoldo Arias – [email protected]

MASAYA.- Llegar a la tercera edad sin una condición económica favorable representa una de las principales dificultades que enfrentan los ancianos, lo que limita el tratamiento adecuado de las enfermedades, alimentación propia para su edad, entre otras.

Un refugio y respuesta a las necesidades primarias de ancianos de escasos recursos y que no cuentan con el apoyo de sus familias es el Hogar de Ancianos “Agustín Castro Flores”, de Masaya, donde residen 24 adultos mayores.

El asilo de ancianos está ubicado a la altura del kilómetro 29, en la salida de Masaya hacia Managua, buscando al norte de la ciudad. Cada uno de los adultos mayores albergados en este hogar tiene una historia de su pasado que contar, unas que prefieren callar y otras que les enorgullecen.

El Estado destina 5,000 córdobas mensuales para el pago de las seis personas que atienden a los señores de la tercera edad en el asilo, monto que llega con tres meses de retraso a la administración, dijo el presidente del Club de Ancianos y administrador del centro asistencial, doctor Róger Velásquez Flores.

El médico dijo que el hogar se mantiene por la nobleza de ciudadanos con espíritu de servicio, pero hace falta más ayuda del Estado a través del Ministerio de la Familia o de la misma sociedad a través de los organismos no gubernamentales.

MAESTRA DE GENERACIONES

La profesora Elba María Dávila, hija única del matrimonio del Dr. Juan Berríos Selva y Delfina Dávila Chávez.

En la plenitud de su vida trabajó como maestra en la escuela de Monseñor Lezcano propiedad de las monjitas de Cristo Rey de la ciudad de Managua y en el colegio Francés de Granada.

Fue profesora de María Eugenia Argüello Hurtado, Silvia Jiménez, Marina Ibarra, Nila Argüello, de la ciudad de Granada y pese a haber sido trabajadora de la educación, no recibe pensión del Estado.

La mayor parte de su vida pasó rodeada de alumnas, pero en su vejez no tiene a nadie que le brinde compañía, puesto que no contrajo matrimonio por interesarse más en el trabajo que en el amor.

En una entrevista, la profesora Elba Dávila plantea sus anhelos y problemáticas que enfrentan las personas de la tercera edad en el departamento de Masaya cuya población estimada es de 20,000 habitantes.

LA PRENSA.– Profesora Elba Dávila ¿cuáles son sus mayores deseos en la vida actualmente?.

Elba Dávila.– Que el Gobierno y las instituciones del Estado se preocupen más por las personas de la tercera edad porque actualmente se nota un desinterés por atender a los que llegaron a la edad madura.

LP.– ¿Se siente realizada en su vida?

ED.– Claro que sí fui útil a la sociedad, contribuí en algo en la educación de varias generaciones de señoritas que hoy son excelentes esposas y profesionales.

LP.– ¿Qué le gustaría tener ahora que está aquí?

ED.– Muchos amigos y amigas que me visiten en mi nuevo hogar, uno se alegra cuando lo llegan a ver personas que lo conocieron y volver a vivir aquellos tiempos que pasaba con el borrador y la tiza impartiendo clases, donde encuentra alumnos aplicados, otros regalones para que uno les ayude, esos momentos son felices.

OTRO SOÑADOR DE ILUSIONES

Don Francisco Ramírez Ayala, quien fue voceador del diario LA PRENSA por 19 años, habitaba en el reparto Santa Teresa y al morir su esposa Rosa América Gutiérrez, quedó solo en la Ciudad de Las Flores, por lo que tuvo que irse semi-interno al Hogar de Ancianos.

Su mayor ilusión es vender su propiedad para poner un negocio de billares y vender carne asada por la noche, claro que con la ayuda de otras personas, aclara el anciano que a pesar de su edad avanzada sueña con continuar trabajando.

SUBVALORACION ECONOMICA

La vejez es una de las etapas más difíciles de la vida por carecer las personas, en este lapso, de fuerzas suficientes para trabajar, las que utilizaron en su juventud y adultez, pero la labor es económicamente subvalorada en cuanto al monto que reciben en la pensión, según valoran jubilados.

POBLACION DE ADULTOS MAYORES

El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social en el departamento de Masaya atiende una población de 2,000 jubilados.

– De los 123,523 habitantes que tiene el departamento de Masaya un 16.3 por ciento pertenecen a la tercera edad, según cifras que manejan las instituciones estatales.

– Existen tres asociaciones de jubilados una que atiende a los ex trabajadores de la Salud, otra a los maestros.  

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