Carlos García, secretario general del CON.

"Vamos a poner orden"

Edgard Rodríguez [email protected] La aguda crisis en que se debate actualmente el deporte nacional, originada entre otras cosas por la indiferencia gubernamental, la inoperancia de algunas federaciones y los intereses personales de ciertos dirigentes, tomó un nuevo impulso hace unas semanas cuando surgió un movimiento que cuestionó al Comité Olímpico Nicaragüense. Sin embargo, las pretensiones […]

Edgard Rodríguez [email protected]

La aguda crisis en que se debate actualmente el deporte nacional, originada entre otras cosas por la indiferencia gubernamental, la inoperancia de algunas federaciones y los intereses personales de ciertos dirigentes, tomó un nuevo impulso hace unas semanas cuando surgió un movimiento que cuestionó al Comité Olímpico Nicaragüense.

Sin embargo, las pretensiones de dicho movimiento parecen haberse desvanecido luego que el CON decidió apostar al orden y aferrarse a la institucionalidad, mientras sometía a revisión a cada una de esas agrupaciones, las que según conclusiones de dicha entidad, no cumplen con los requisitos establecidos para conservar su existencia legalmente.

Carlos García, quien antes fue un crítico del CON, y que pese a alcanzar la secretaría en el comité ejecutivo más adelante, siguió manteniéndose a distancia de dicho organismo, es ahora uno de los sus más firmes defensores. Sobre este tema y otros vinculados a esta crisis de la que lamentablemente no se libra el deporte, García habló para LA PRENSA.

-¿Qué le hizo cambiar de opinión… Ahora está del lado de quienes antes criticó?

“Le aclaro que estoy a favor de la institucionalidad y no de una determinada persona en particular. Ahora, mi cambio no es antojadizo, sino que percibí madurez en algunos de los dirigentes que antes tenían un rumbo equivocado en cuanto a su desempeño”.

-¿Cuál es el problema de fondo… desde fuera parecen ser los intereses personales?

“Aquí el problema es organizativo. No se puede negar que haya ambiciones personales, pero en el fondo, se trata de la existencia de dirigentes que creen que las federaciones son un feudo y consideran que deben mantenerse contra viento y marea en el puesto”.

-¿Y los actuales miembros del ejecutivo del CON, no quieren quedarse en su puesto?

“Esa es una pregunta que requiere de respuestas particulares de cada miembro. Creo que ser parte del ejecutivo del CON es un derecho que todo federado tiene, pero para ello es necesario que cumpla ciertos requisitos. Esto no es a la brava”.

-¿A ustedes se les critica que los estatutos son bien cerrados para nuevos miembros?

“Los estatutos que están vigentes son los que hemos heredado de la administración de don Emmett Lang, quien dicho sea de paso, se ha convertido ahora en el cabecilla de la agrupación que nos ha cuestionado. Nosotros no hemos excluido a nadie”.

-¿Qué concepto tienen ustedes en el CON de las federaciones?

“Bueno, hay federaciones funcionales, que tienen capacidad de gestión y otras que son una carga para el deporte. Se acostumbraron a que todo se les diera y nunca movieron un dedo por desarrollar su capacidad creativa. De esas hay más de una”.

-Es curioso, el CON llama al orden hasta ahora, justo cuando le han cuestionado.

“En algún momento tenía que hacerse algo. Más vale tarde que nunca. Pero nos hemos puesto como objetivo poner en orden todo el engranaje federativo. Queremos terminar nuestro período dejando las cosas ordenadas y eso lo vamos a cumplir”.

-¿Cuál es el rumbo que puede tomar esta nueva pugna?

“De lo que estamos claros es que vamos a ordenar las cosas. Se ha revisado cada una de las federaciones y se les harán las recomendaciones del caso. De ahí depende si se les da el reconocimiento como miembros del comité olímpico”.

-La disputa parece ha sido agria. Eduardo Padilla, del boliche, dice que usted le llamó imbécil.

“No es cierto. Lo que no dijo el señor Padilla fue el contexto en que se dieron las cosas. Me llamó por teléfono y en un momento me dijo que los del CON éramos sus sirvientes, que las federaciones nos habían puesto ahí, a lo que yo le dije que eran las declaraciones más imbéciles que había escuchado en mi vida, lo cual sostengo”.

QUE NOS DEMANDEN

– En el ejecutivo hay gente bien cuestionada, incluso en cuanto a su honorabilidad.

“Bueno, si es así, que nos demanden. Ahí es donde cada cual va a librar su cubo. Yo no tengo miedo”.

– ¿No han hablado con la gente que encabeza el movimiento que les cuestiona?

“A estas alturas no creo que sea posible. Debieron haberlo hecho antes y no llegar a los niveles de irrespeto que alcanzaron”.

– ¿Entonces ustedes son intocables?

“Al contrario, somos facilitadores, pero no estamos para hacerle el trabajo a los demás. Ahora, que nos cuestione gente con autoridad moral”.   

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