Dra. Francisca Marín, coordinadora nacional del Programa ‘Leishmaniasis’ y enfermedad de Chagas, del MINSA.

El escurridizo enemigo anda suelto ¡Cuidado con el Chagas!

Quién no ha tenido el impulso, al sentir el contacto de un chinche en la piel, de quitárselo de encima y lanzarlo lejos, por su pestilente descarga de orina. Librarnos de esa alimaña hedionda es cuestión de honor para no quedar contagiados por su fetidez Pero lo que no pensamos y a veces desconocemos es […]

  • Quién no ha tenido el impulso, al sentir el contacto de un chinche en la piel, de quitárselo de encima y lanzarlo lejos, por su pestilente descarga de orina. Librarnos de esa alimaña hedionda es cuestión de honor para no quedar contagiados por su fetidez
  • Pero lo que no pensamos y a veces desconocemos es que ese pequeño insecto podría causarnos la muerte al contagiarnos con la enfermedad de Chagas, cuyo proceso de desarrollo es lento y puede conducir a una muerte casi segura
  • En América Latina más de once millones de personas son portadoras del Chagas

Gerardo BravoEspecial para LA PRENSA

En Nicaragua los casos agudos de Chagas no se presentan en grandes cantidades, según el Ministerio de Salud, pero un estudio realizado por esa entidad reveló que los parásitos se encuentran en todo el país, siendo las zonas más afectadas los departamentos de Madriz, Nueva Segovia, Matagalpa y Masaya.

“Tenemos reportes menores de diez casos que presentan la primera fase de la enfermedad y a veces ese número baja entre uno a dos casos”, asegura la doctora Francisca Marín, Coordinadora Nacional del Programa ‘Leishmaniasis’ y enfermedad de Chagas del Ministerio de Salud.

Precisar el número de personas portadoras del mal de Chagas es difícil, ya que es una enfermedad que se desarrolla lentamente y en su segunda fase puede manifestarse 30 años después que una persona se ha infectado.

Para tener información, tanto de la enfermedad como de los vectores, el Minsa realizó una encuesta de seroprevalencia y encontraron que tanto en Madriz como en Nueva Segovia se encuentran dos tipos de vectores. En Matagalpa sólo el chinche denominado Triatoma dimidiata. Otro departamento con presencia de vectores es Masaya.

La institución de salud realizó una encuesta entomológica en 15 departamentos exceptuando la zona Atlántica, que será estudiada en una segunda etapa.

Hasta ahora no hay defunciones reportadas por causas del Chagas. “No se ha hecho la correlación que pueda ser la enfermedad de Chagas en fase crónica. Esa historia es totalmente desconocida. Lo que tenemos son casos de fase aguda en que el Ministerio ha garantizado al paciente el tratamiento y su seguimiento”.

Según los últimos datos que tiene la Organización Panamericana de la Salud, en América Latina hay 11.2 millones de personas portadoras de la enfermedad.

ELIMINACIÓN

El Minsa realiza rociados de insecticidas piretroides de uso residual, tanto fuera como dentro de las casas donde se han detectado vectores de la enfermedad.

“Conocemos que el Rhodnius prolixus se encuentra dentro de las casas y es más fácil eliminarlo con insecticidas que actúan por espacio de cuatro a seis meses”, dice Marín.

Con respecto al segundo vector, el Triatoma dimidiata, su eliminación es más difícil, ya que se encuentra de forma lateral tanto en el peridomicilio como en lugares silvestres.


No todos desarrollan la fase crónica

“No todas las personas que hacen una fase aguda del mal de Chagas, van a llegar a la fase crónica de la enfermedad. Unicamente entre el 20 y el 30 por ciento, el 70% restante va a cursar toda su vida y pueden morir de otra infección y no de la enfermedad”, asegura la doctora Francisca Marín.


Un padecimiento viejo y mortal

El Chagas es una enfermedad mortal, de la cual se conoce muy poco. La doctora Francisca Marín, Coordinadora Nacional del Programa ‘Leishmaniasis’ y enfermedad de Chagas del Ministerio de Salud (Minsa), asegura que los primeros indicios sobre la enfermedad datan de 1949.

Recuerda que los doctores Argüello Varela y Cortés fueron los primeros en diagnosticar dos casos agudos de Chagas en Estelí. Pero es hasta 1971 que se encuentran datos en la literatura médica de la presencia de vectores que transmiten la enfermedad.

Los principales vectores son insectos que pertenecen a la familia Reduvidae (chinches); los identificados por las autoridades de Salud en el país son el Rhodnius prolixus y el Triatoma dimidiata. El parásito que produce Chagas es conocido en el mundo médico con el nombre de Trypanosoma cruzi.

El Chagas es una enfermedad infecciosa crónica causada por el Trypanosoma Cruzi, un protozoario, parásito en la sangre y tejidos del hombre y de muchos otros vertebrados.

CONTAGIO

La infección se produce por el frotamiento de las heces del insecto con la herida, eliminadas durante la toma de la sangre realizada por éste. Los parásitos (trypanosomas) primero se multiplican en la vecindad del punto de entrada, luego penetran a la corriente sanguínea y más tarde al corazón y otros tejidos. Su multiplicación en estos sitios provoca destrucción celular, inflamación y fibrosis. La infección continúa durante muchos años.

Existe otra forma artificial de transmisión: mediante la transfusión de sangre procedente de donantes infectados, y adicionalmente la forma de transmisión vertical, de madre a hijo.

Recientemente su importancia se ha destacado más claramente a partir de estudios de prevalencia realizados en bancos de sangre, donde el índice de seroprevalencia ha sido del 1 al 5%, y en algunos sitios aun mayor.

BUSCANDO DENGUE ENCUENTRAN CHAGAS

La enfermedad de Chagas es una de las más difíciles de diagnosticar, ya que se presenta de forma no muy clara y en muchos casos los médicos buscando dengue clásico o malaria se han encontrado casos de Chagas.

La doctora Marín explica que la enfermedad se caracteriza por diversas fases. La primera es la aguda, que es cuando se infecta la persona. La fase latente en la que se ausentan los síntomas de la enfermedad y por último, la crónica, donde se refleja el daño que le causa al corazón.

Por las características de la patología, en la primera fase resulta difícil diagnosticarla, explica la doctora, y los casos que han detectado han sido de forma fortuita.

Los médicos están seguros que una persona tiene Chagas cuando ésta presenta el mal de Romaña, que no es más que una inflamación en el párpado de uno de los ojos. La inflamación se presenta cuando el humano es recién infectado por el vector del parásito.


Tratamiento tóxico

Las dos únicas drogas que se utilizan en contra de la enfermedad de Chagas son altamente tóxicas y su funcionamiento es especialmente al momento que la persona presenta la fase aguda, que es cuando hay una gran cantidad de parásitos en la sangre del enfermo.

Esas mismas drogas después de esa fase no son de mucha utilidad, además es un tratamiento de alto costo que no se le puede dar a todos los que ya portan el Chagas, porque quizás nunca van a desarrollar la enfermedad.

El sistema inmunológico de muchas personas que presentan la fase aguda de la enfermedad elimina los parásitos del organismo, pero para estar seguros se requiere del tratamiento que puede durar entre uno a dos meses.

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