- Cifras de muertos oscilarían entre 15,000 y 35,000
Jill Lawless (AP)
BHUJ, INDIA.- Miles de familias acampaban el jueves en la principal estación ferroviaria del Estado de Gujarat, desesperadas por abordar algún tren tras vivir aterrorizadas durante seis días desde que un devastador terremoto mató a más de 14,200 personas.
Hasta ahora los equipos de rescate desenterraron 14,241 cadáveres, dijeron ayer las autoridades de Gujarat, y estimaron que la cifra final podría alcanzar los 35,000. Sin embargo, la totalidad de las víctimas fatales quizá no sea conocida porque muchos de los cadáveres podrían haber sido quemados en aldeas remotas o siguen enterrados bajo toneladas de escombros.
En la ciudad, maquinaría pesada derrumbó muros y edificaciones inseguras para evitar más tragedias entre cerca de 600,000 damnificados –quienes dormían en casas de campaña o en plena calle, con temperaturas de 7 grados centígrados–, aterrorizadas por más de 350 réplicas del sismo, que han alcanzado magnitudes de hasta 4.8.
Los equipos de rescate corrían precediendo a los tractores, gritando entre los escombros en el último y desesperado intento de encontrar sobrevivientes del terremoto de magnitud 7.7. Un instituto de investigación geológica estadounidense, U.S.
Geologicial Survey, corrigió la cifra de la magnitud, que inicialmente se reportó como 7.9.
En el desastre murieron 35.000 personas, informó ayer Keshubhai Patel, jefe del gabinete ministerial de Gujarat, según la oficina de control de emergencias del estado.
C.K. Roshi, director de la oficina de control de emergencias, dijo que el número de muertes “será mucho mayor”, ya que “la cifra proporcionada por el jefe del gabinete ministerial es un cálculo preliminar”.
Hasta ahora 14,240 cadáveres han sido recuperados y hay más de 61,638 heridos, agregó Rosh. El resto de los cuerpos pudieron haber sido cremados en aldeas alejadas o pueden estar enterrados aún bajo poblaciones y ciudades. El costo humano exacto del terremoto del 26 de enero podría no conocerse jamás. La madrugada de ayer, Kamli Mahato y su familia, que hace tres años llegaron a Ahmedabad procedentes del estado oriental de Bihar, trataban de abandonar la ciudad. Kamli dijo que “hemos tratado de abordar un tren gratuito, pero no pudimos subir al último” que pasó.
Cuando un tren gratuito que se dirige a Howrah, en Calcuta, llegó a la estación, miles corrieron para tratar de subir antes de que se detuviera. La policía ferroviaria, que temía que alguien pudiera ser aplastado por la muchedumbre, no logró poner orden.
“¿Cómo puedo subir?”, preguntó Meenatai Bhoje, de 69 años, viendo cómo el gentío se empujaba para lograr abordar.
Cada tren puede transportar unos 1,200 pasajeros sentados, pero fueron cerca de 4,000 los que subieron apretujándose.
“Los viejos y los niños simplemente no tienen oportunidad”, dijo Meenatai, con los ojos llorosos.