Edgard Rodriguez [email protected]
Después de titubear al inicio, Chinandega decidió quitarse la mediocridad de encima a base de agallas y redujo la jerarquía respecto a los demás equipos a un asunto puramente formal.
Sin embargo, su vigor y fortaleza espiritual, factores que se erigieron como su fundamento, no han sido suficientes para esconder sus limitaciones en una fase que resultó exigente.
Chinandega ha quedado sin aliento. Y aunque siempre se advierto sobre lo difícil que iba a resultar su sobrevivencia, nadie esperó un desplome tan estrepitoso en esta postemporada.
Al Chinandega hay que agradecerle que animó la liga… Sin una subida de voltaje como la que registró, el torneo habría sido previsible y aburrido. Escaso de intriga y sin atractivo.
No obstante, parece que semejante esfuerzo dejó al equipo sin nada más para dar, tanto que ha perdido todos los juegos que ha realizado. Pero aún pueden amargarle la vida a muchos.
Ahora que están claros que en esta fase no tiene nada que ganar, ni que perder, deben jugar más sueltos y quizá hasta se le crucen en el camino a los equipos que piensan en la Final.
A esa “faena” se dedicaban siempre en la recta final de cada campaña equipos como los Cachorros, el Estelí, el San Fernando de antes y otros conjuntos sin ninguna posibilidad.
Chinandega tiene que pensar ahora en sus planes para la próxima liga. En la búsqueda de talento joven, para lo cual siempre ha mostrado mucha habilidad. Ha sido bien productivo.
Al no disponer de una academia en la zona, el Chinandega se convierte en la aspiración de los prospectos, que utilizan al equipo coma una vitrina para mostrarse al país y más allá.
Pero lejos de introducir al equipo en una profunda revisión que obligue a un replanteo total, lo que sus jugadores necesitan es el respaldo desde ahora para asegurar su permanencia.
Chinandega se excedió en su desempeño. Es un equipo batallador, que no baja los brazos, pero en términos objetivos, tiene también demasiadas carencias. No iba a sobrevivir.
Sin embargo, mal harían los rivales de turno en subestimarle justamente ahora. Quizá es cuando más peligroso se pondrá y seguro que no deseara irse solo a la tumba.
Eso sí, Chinandega ya cumplió su papel. Y después de tan extraordinaria labor, seguro no le faltará respaldo en la próxima campaña. Además, esa fanaticada se merece un buen equipo.