Pablo Fletes [email protected]
La primera Asamblea General que organizó el sábado el Comité Olímpico Nicaragüense estuvo plagada de una serie de debilidades que seguramente ponen en entredicho el accionar de dicha institución.
La agenda del sábado giró en torno a la “presentación del informe y presupuesto anual del 2001”.
El informe estuvo completo, con una detallada explicación de las gestiones que ha realizado esta institución desde que asumió la presidencia el ejecutivo del CON, presidido por Julio Rocha López.
Sin embargo, las debilidades se presentaron en el aspecto económico, donde Jaime Arellano es el encargado de la tesorería.
En primer lugar, después de tres años y medio de funcionamiento, hasta el sábado se presentaron los informes financieros de los años 98, 99 y 2000, cuando debieron realizarse de manera constante para una mejor comunicación con las federaciones.
También presentaron la propuesta de presupuesto para el funcionamiento del CON para el 2001, que gira en torno a 1 millón 400 mil dólares para el pago de salarios, viáticos, honorarios, gastos de administración, papelería, equipo deportivo, cursos y tantos gastos que se deben hacer.
Pero al parecer el presupuesto fue hecho a la carrera, porque se olvidaron de incluir todo lo concerniente a los gastos que se deben con miras a los Juegos Centroamericanos a desarrollarse en noviembre próximo en Guatemala; el informe de los bienes e inmuebles que posee el CON, especialmente con una casa de alquiler en Satélite Asososca y las instalaciones del Centro de Capacitación (EMSEC), vehículos y otros bienes de esta organización.
Se plasmó en el presupuesto el cálculo de los egresos, pero por ningún lado apareció lo previsto en ingresos por estos alquileres y servicios que brindan las instalaciones en poder del Comité.
También cometieron el grave error de exigir una serie de requisitos a los federados para tener derecho a partir a la Asamblea General.
Eso lo contemplan los estatutos, pero lo cortés no quita lo valiente y los miembros del ejecutivo debieron permitir la llegada de algunas federaciones que brindan su esfuerzo al desarrollo de sus deportes.
El más claro ejemplo es el atletismo, que sirve de bandera de lucha al movimiento de federaciones debido a que el ejecutivo de esa organización, presidido por María Antonieta Ocón, fue sancionado con cuatro años de suspensión, después que habían sido avalados, en clara venganza por el respaldo que le brindaron al movimiento.
La reorganización se debe hacer, no solamente en el CON, sino en los mismos estatutos de todas las federaciones para que brinden la oportunidad de trabajar a todos aquellos que desean brindar su respaldo al movimiento federativo.
Algunos presidentes de federaciones se han entronizado en sus puestos, reformando los estatutos a su gusto y antojo, escogiendo “dedocráticamente” a quienes deben votar por ellos para reelegirse.
“En las últimas tres reuniones del ejecutivo del CON hemos tenido sesiones muy calientes… Hemos visto nuestros errores, los reconocemos, queremos remediarlos, pero no creo que sea correcto que nos saquen antes de tiempo. Estamos seguros que habrá una mejoría en cuanto a la coordinación y trabajo con las federaciones en esta recta final de nuestro período”, explicó Frank Richardson, vicepresidente del Comité.
El reto no solamente está planeado para el CON, sino para todas las federaciones y los mismos dirigentes como Lang Salmerón, que de acuerdo a informaciones facilitadas el sábado recientemente fue expulsado de la Organización Deportiva Panamericana por ausencias reiteradas sin justificación alguna a las sesiones de reunión de ese importante organismo regional.