Edgard Tijerino [email protected]
Hace un año, al caer el telón de la Serie Regular, Diego Sandino parecía estar reclamándonos un monumento… Su pitcheo había resultado asombroso: 14 victorias en un torneo de 60 juegos, equivalen a un ritmo más acelerado que el aplicado por Denny McLain en el 68, cuando ganó 31 juegos para los Tigres de Detroit; además, fue líder en efectividad con un deslumbrante promedio de 1.15 en 156 entradas y dos tercios, otra cifra máxima, y con 82 ponches, superó por 5 a Jairo Pineda de la tribu… Pueden agregar que completó 14 juegos, en otro alarde de espectacularidad.
En León decían: Hoy pitchea Diego, así que, por favor, los relevistas pueden tomarse el día libre. No se les recortará de su salario.
Un ganador de la Triple Corona para los rugidores, como lo habían hecho Antonio Chévez en 1973 y Julio Moya en 1984, Sandino continuó impresionándonos al obtener tres triunfos pinoleros en el Premundial realizado en Panamá… Su futuro era hipnotizante.
“Enfrentarlo constituye siempre un gran reto… Se trata de un pitcher que sabe mover la bola, tiene localización, coraje, una confianza bárbara y domina”, me decía Nemesio durante una entrevista previa al inicio de la temporada.
Pero, Sandino decreció sorprendentemente y se transformó en un pitcher inseguro… Cerró con balance de 6 triunfos y 7 reveses en 16 aperturas y su efectividad saltó bruscamente hasta 3.09 en 107 entradas… Apenas ponchó a 44, quedando muy lejos de los 68 registrados por el evolucionado zurdo del Rivas, Oscar Torres… Consideren también que sólo completó tres juegos.
Y nos preguntamos preocupados: ¿Qué pasó con Sandino en esta temporada?… ¿Le practicaron un trasplante de brazo?… ¿Cómo pudo desaparecer su dominio?…¿Alguien vio por ahí algo de sus habilidades y consistencia?
No se trataba de un caso como el Mike Mussina, afectado por la terrible mediocridad de los Orioles… Diego tenía detrás de él a los Leones, el equipo que se impuso en la primera etapa y que logró reaccionar a tiempo en la segunda para terminar rugiendo, y si Torres con el equilibrado y batallador Rivas pudo capturar dos coronas, efectividad con 1.21 y ponches con 68, derrotando ajustadamente en cada caso al zurdo Mairena, ¿Por qué Diego Sandino no pudo brillar tan intensamente como en el 2000?.
El último golpe a su orgullo fue la pérdida de confianza del manager Davis Hodgson, quien había anunciado al panameño Róger Deago para el primer juego… Al no venir a tiempo el panameño, Davis prefirió al veterano zurdo de 37 años, Asdrudes Flores y decidió dejar a Sandino para el segundo juego.
El muchacho tomó las cosas con calma… Supo ocultar su malestar consigo mismo, no con Davis, y cuando llegó el momento de meterse nuevamente a las brasas, tomó la pelota y creció lo suficiente frente a la batería sureña… Se empeñó en volver a ser el mejor show monticular en nuestro béisbol y lo consiguió.
Atravesando toda la ruta mientras permitía 7 imparables, Sandino construyó una hermosa blanqueada… “Fue como si volviera a nacer”, dijo en entrevista a un colega, altamente satisfecho de haber podido demostrar que su grado de utilidad, está de regreso en los niveles de elevación que le permitieron alcanzar la grandeza en corto tiempo.