Las convenciones de liberales y conservadores, aunque se llevan por separado, parecen caminar juntas en el objetivo de concretar una alianza que tanto para el PLC como para el PC tendría como ventaja estratégica asegurarse una victoria contra el Frente Sandinista.
Lograr esa alianza pasa por un proceso complejo. Los conservadores, no solamente tendrían que enfrentar una avalancha de críticas y el riesgo de perder apoyo de electores “antipactistas”, sino también el peligro de una división. Los liberales tendrían que aplicar una convincente “operación limpieza” en sus filas que facilite un eventual acuerdo y eso también pasa por un reacomodo interno en el que nuevos liderazgos estarían jugando un papel primordial a la hora de definir una alianza.
Para ambos partidos significa sacrificar espacio y probablemente hasta líderes. Todo dependerá de cuánto estén dispuestos a dar y a ceder. El concepto que predomina en el PC es pragmatismo y las conclusiones de ese análisis los llevan a creer que la alianza con el PLC está muy cerca de ser una realidad. El tiempo para decidir apremia.
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