- Hay una “consecuencia invisible” de no buscar a un profesional calificado
- Ahorrar unos córdobas puede
llevarle a perder la vista
Valeria González [email protected]
Las personas de escasos recursos que necesitan comprar anteojos con medida, se dirigen a los expendios populares sin percatarse que podrían estar perjudicándose el más preciado de sus sentidos: la vista.
Esta situación es un problema de salud pública al que el Ministerio de Salud (Minsa), le ha dado la espalda.
El jubilado Armando López es una de las personas que adquiere sus lentes en los expendios de lentes en el Mercado Oriental, porque los 900 córdobas que le da el Seguro Social como pensionado, no le permiten ir a un centro especializado a comprar sus lentes.
Comentó que Carlos Mairena, vendedor de lentes, tiene suficiente experiencia para acomodar el tipo de anteojos que necesita. “El me hace una evaluación y me da un lente especial para el ojo derecho, donde tengo problemas de catarata”, narró.
EXPERIENCIA… EMPIRICA
Mairena dijo que tiene más de 50 años de experiencia en el ramo de vender lentes a las personas que así lo requieran. “Con sólo preguntar la edad” puede indicarle al cliente el tipo de lente que necesita.
Agregó que las autoridades del Minsa no tienen nada que regular en su venta porque no es comida la que ofrece a la ciudadanía.
Al igual que Mairena, Julio Gutiérrez y Sergio Monjarrez, manifestaron que el Minsa no tiene que regular el negocio porque “nunca ha habido necesidad”.
La venta de lentes se da en los tramos improvisados de los mercados Oriental, San Miguel y Central.
EL NEGOCIO DEL BUEN VER
“Si te ponés a cumplir estrictamente la Ley del Ejercicio Profesional de la Optometría, no se puede vender anteojos en el Mercado Oriental. El expendio es delito de cárcel, pero el Minsa siempre mira para otro lado”, aseguró el oftalmólogo Justo Munguía, quien fue presidente de la Sociedad Nicaragüense de Oftalmología, durante el período 1998-2000.
Agregó que cada vez que el Minsa toca ese tema, hay un montón de factores económicos de por medio y se arma el escándalo porque tendrían que cerrar un montón de ópticas y centros de expendio.
PROMETE REGULAR
Por su parte el director de Regulación del Minsa, Norman Jirón, dijo que la venta libre de productos, “es algo que tendríamos que corregir en el mercado o en el lugar donde se está efectuando, para que sean incluidos dentro del marco de regulación del Minsa”.
Añadió que intensificarán a través del Silais-Managua, que es la entidad específica que debe hacerlo, una supervisión en el mercado.
En pro de hacer cumplir las leyes, Munguía dijo que desde hace varios años ha sostenido conversaciones desde el punto de vista jurídico y académico, con el titular de turno del Minsa.
Mencionó al doctor Quiñónez, Lombardo Martínez, Martha McCoy y a la actual ministra, pero ellos no han dado respuesta. “No hace falta elaborar nuevas leyes sino hacerlas cumplir”.
“La actual ministra, Mariángeles Argüello, en la última reunión envió su asesor legal personal, quien contravino todo lo que decía el asesor legal del Minsa y el doctor Jirón”, sostuvo Munguía.
HISTORIA DE UNA LEY
– En 1949, se dictó una ley que contemplaba que la venta de lentes tenía que ser inspeccionada por un facultativo o por una persona que estuviera respaldada con un título académico.
– En 1958 se hizo una ampliación de la misma, sin embargo, 18 años después se elaboró una ley que duró una semana y costó su destitución al entonces Ministro de Educación.
– La ley era un adefesio. Al derogarla, el país quedó sin ninguna ley porque ésta derogaba las anteriores.
– Los optometristas recurrieron a la Corte Suprema de Justicia, que aclaró que los optometristas son de oficio técnico y los médicos especialistas en oftalmología son los profesionales.
– En 1995, durante el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro, se emitió la Ley 198, que es la Ley del Ejercicio Profesional de la Optometría, la cual está vigente.
– El artículo tres de la Ley 198 vuelve a validar la ley de 1949 porque plantea que sólo los profesionales con título académico están capacitados para recetar y vender anteojos, sin embargo, esta ordenanza plantea una debilidad porque regula el aspecto mercantil de una profesión y no el académico.
– Además, es transitoria porque en el último artículo dice que por no existir en Nicaragua la carrera de optometría, toda persona que documente practicarla por más de cinco años, puede ejercerla y el Minsa lo reconoce como tal.
DESECHAN MITO DE LA COMPUTADORA
Cuando las pantallas de las computadoras eran de mala definición, se creó un tabú de que podría perjudicar el sentido visual, pero al quedar demostrado que las pantallas no emiten ningún tipo de radiación se diluyó el tabú, relató Munguía.
El problema en los ojos se da cuando se está concentrado en la computadora porque las personas parpadean menos, en lugar de hacerlo 30 veces por minuto, sólo parpadean unas catorce y al estar expuesto por más de ocho horas a la computadora, al final del día tendrá los ojos rojos, le arderán, pero es por resequedad, dijo.
Para el cansancio ocular es recomendable poner la pantalla de la computadora un poco más bajo del nivel de los ojos y usar lágrimas artificiales. El único tratamiento para el cansancio es el descanso, hay que espaciar el tiempo al estar frente a la computadora.