En mi mente divagas,
bajo la sombra de mis recuerdos,
develando cortinas interminables.
Te sigo, viajando de sinapsis en sinapsis,
recorriéndote con mi ojo de vidrio,
puedo verte ahí, ahí en mi cajita,
donde habitas, donde eres inmutable
y donde te quedaste hace mucho tiempo.
Dolor inmensurable que recorre mi sistema
y sin embargo te veo igual,
te veo blanca, altruista, delicada y niña.
La figura perfecta me hace sangrar,
las primeras gotas de líquido son hermosas
llenan el cáliz del cual bebemos,
las segundas me saben amargas, duras,
las bebo porque en mí se esparce la agonía de la esperanza,
muerte que se aferra a mi anatomía,
que no me deja escapar.
Arrebátame de sus brazos,
haz que pise firme,
inúndame de tu ser,
pon tu silueta en mi neurona,
llévame a tu metalúrgica,
cierra mis ojos o dame tu verdad.
Jairo Herrera Valencia