Así como tuve la valentía de amarte,
asimismo tengo el coraje para olvidarte;
hoy, en mi presente trata de convencer a
mi corazón que deje de amarte.
Realizo un tratado con mi mente para que ya
no permanezcas en ella;
le sugiero a mi alma que liberte los sentimientos
de amor, pasión, ternura que con tanto celo alberga.
Le suplico al tiempo que apresure su paso pues
tengo la esperanza que te alejes con él.
Sadey E. Vega Delgado