- En un espectáculo de vida, miles de tortuguillos iniciaron su lucha por sobrevivir
María Antonia López [email protected]
Miles de tortuguillos nacieron el propio Día de Reyes en la Playa “La Flor”, en una de las últimas eclosiones de la temporada de veda de la tortuga Paslama. Y en ese momento comenzaron el duro proceso de sobrevivencia.
La probabilidad de vida de las tortugas después de nacer es apenas del uno por ciento, por lo que llegar al mar puede ser una esperanza de vida o la proximidad de la muerte.
La tortuga Paslama, es una especie sujeta a la suerte que le depara la amenaza constante de los depredadores naturales que incesablemente les buscan desde tempranas horas de la mañana para alimentarse.
En el refugio “La Flor”, uno de los dos refugios para tortugas del país, esperan que al menos millón y medio de tortuguillos nazcan y que la mitad de ellos logren sobrevivir ayudados por personas de la comunidad, que por las mañanas se dedican a colectarlas cuando aún no alcanzan el agua o están dentro de los nidos, para esperar la noche y lanzarlas a la mar.
El refugio de vida silvestre, actualmente administrado por la Fundación Cocibolca y el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, está ubicado a 18 kilómetros al sur de San Juan del Sur, en el departamento de Rivas. Posee una extensión de playa de 1,650 metros de los cuales 900 son considerados de vital importancia por ser el área utilizada por la tortuga Paslama y una que otra “Tora” para depositar sus huevos.
PROTECCIÓN DA RESULTADOS
Eduardo Espinosa Jácamo, guardaparque del refugio explicó que los pobladores de las comunidades vecinas ya no presionan como en años anteriores por sacar los huevos de tortuga para venderlos. Con ellos se ha establecido un acuerdo de aprovechamiento donde una parte de los huevos que inevitablemente pueden perderse sean entregados en un promedio de 10 docenas por familia para consumo del hogar.
Por otra parte, la presencia del Ejército es constante durante las temporadas. Cuando las tortugas anidan unos 15 miembros se mantienen vigilantes para evitar el saqueo, reforzando el trabajo de los guardaparques que en igual número realizan una ronda cada media hora.
Cuando detectan saqueo de huevos, y capturan a la persona que lo practica, le castigan haciendo labores de limpieza en la casa de los guardaparques.
Si el tráfico de huevos es hecho por comerciantes, durante la monta de retenes se les decomisa el producto, el cual se distribuye posteriormente a hospitales y centros de atención infantil.
Antiguamente la veda de la tortuga solamente era en septiembre y octubre, el resto del año la especie quedaba a merced de los buscadores de huevos quienes instalaban sus champas plásticas o de palmas a la espera de la arribada de tortugas Paslama.
Y esto era posible, porque pese a que las tortugas tienen arribadas donde llegan hasta 5,000 en una sola noche, el resto del año continúan depositando sus huevos las denominadas “solitarias” en números de 40 a 50.
El inicio en la oscuridad
La veda para protección de la tortuga paslama inicia en el mes de septiembre y concluye en enero del año siguiente.
Cada desove ocurre con los movimientos de la Luna, la cual debe estar en estado de cuarto creciente.
Este fenómeno se atribuye a que la marea en ese período es seca y hay poca luz en las playas. La luz ahuyenta a las tortugas.
En una temporada se calcula que hay entre cinco a ocho arribadas de tortugas paslama, para sumar un aproximado de 24 mil en el período.
Una vez identificado dónde se realizará el nido, la tortuga evacua más de cien huevos, los cuales deben pasar un período de incubación de 48 a 52 días en el caso de la paslama.