Wilder Pérez R.Especial para LA [email protected]
Aunque las estadísticas no lo registran como algo preocupante, entre diciembre y marzo de cada año, la población de Managua soporta la lluvia de cenizas que provocan las quemas en el Ingenio Victoria de Julio, de Tipitapa.
Las cenizas son levantadas por la rotación de los vientos noreste–norte, según Meteorología.
Las autoridades de Salud niegan que haya problemas por las cenizas, pero algunos pobladores se quejan de picazón en la piel, enfermedades respiratorias, suciedad en la ropa y los alimentos.
“Nos da una picazón horrorosa en el cuerpo, aquí varios estamos enfermos, un asmático puede tener problemas”, afirmó Betania Muñoz, habitante de Bello Horizonte.
“Debemos tener todo tapado, tengo que lavar constantemente la ropa de cama, es horrible cuando voy a dormir”, dijo Ledy Guzmán, vecina de Muñoz.
Las cenizas también “dejan manchas negras en la ropa”, asegura Maritza Vallecillo, de Villa Venezuela.
“Al levantarme por la mañana tengo que limpiar el patio y el porche todos los días”, agregó Muñoz.
Guillermo Montenegro, director del Silais (Sistema local de atención integral en salud) de Managua, dijo que la lluvia de cenizas es un problema coyuntural, iniciado hace 15 años, indicando que “toda cosa que contamine el ambiente es perjudicial”.
Manuel Baltodano, jefe de la Dirección Ambiental del MINSA, visitó ayer el ingenio y se limitó a decir que “esto lo tiene que ver el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, pero están de vacaciones”.
Ricardo Coronel, jefe de Campo del Victoria de Julio, afirmó que durante la zafra de cuatro meses, queman malezas en 15 mil manzanas.
“No hay mucho que hacer, las quemas en la caña son prácticamente obligatorias y el Ministerio de Agricultura las permite siempre que sean controladas”, aseguró Coronel.