- Informe de comisión que investigó percance en helicóptero presidencial afirma que tripulación no cumplió los parámetros
- Borradores de informe fueron destruidos, y sólo quedaron dos copias, una para el jefe del Ejército y otra para el jefe de la Fuerza Aérea
Alberto L. Alemá[email protected]
Una comisión de peritos, en la que participó un experto ruso, concluyó que fue “error humano” del piloto la causa que originó el “incidente” en el que se vio involucrado el helicóptero presidencial, en que viajaba Arnoldo Alemán en El Salvador, el pasado 12 de diciembre.
Sin embargo, el informe concluye a su vez que el presidennte Arnoldo Alemán y su comitiva oficial lograron salvarse gracias a la misma pericia de la tripulación del helicóptero 334, comandada por el Teniente Coronel Manuel López, piloto.
Las únicas copias del informe oficial están en manos del jefe del Ejército, general Javier Carrión, y del jefe de la Fuerza Aérea, coronel Leonel Martínez, según supo LA PRENSA.
Todos los borradores del informe fueron destruidos en presencia de Martínez antes de enviar una versión a Carrión, dijo una fuente cercana a la comisión investigadora a este Diario, bajo condiciones de anonimato.
El experto ruso que participó en la investigación in situ en el salvadoreño Puerto Cutuco, a orillas del Golfo de Fonseca, lugar del accidente, es el teniente coronel Vladimir Desiak, aseguró la fuente. Este preparó además un informe aparte para sus superiores y para la embajada de Rusia.
Un capitán de la misión militar rusa, ubicada en el Reparto Serranía en Managua, dijo únicamente a LA PRENSA que “nosotros respaldamos plenamente las conclusiones de la comisión investigadora, porque nuestro técnico estaba ahí”, pero rehusó dar más detalles.
El 12 de diciembre, el presidente Arnoldo Alemán y sus acompañantes pudieron haberse matado, pero gracias a una extraordinaria maniobra del piloto del helicóptero presidencial, un MI-17MT-117 con el No. de unidad 334 de la Fuerza Aérea (FA) del Ejército de Nicaragua (EN), todos salieron sanos y salvos
Ese día, tras un acto oficial junto a su homólogo salvadoreño Francisco Flores, Alemán abordó la nave (adquirida en los años 90, la más joven de la flota de helicópteros rusos MI-17) para regresar a casa. Pocos momentos después del despegue, ésta se desplomó, debido al ahogo de los motores y la falta de potencia requerida para el vuelo.
Sin embargo, la versión pública minimiza la responsabilidad del piloto por el incumplimiento de varios parámetros establecidos para naves de este tipo, según fuentes cercanas a la comisión.
“Concluimos que esto fue error humano. En primer lugar, el helicóptero aterrizó en un lugar indebido, demasiado pequeño, donde no se cumplían los requerimientos de que no haya obstáculos 50 metros de frente, 50 metros por atrás y 20 metros a los lados”, explicó un oficial de la Fuerza Aérea. “Esto se mide desde las puntas de las aspas. Ahí estás limitando el campo de maniobra”.
En un perímetro menor al estipulado, había varios objetos, entre ellos postes de iluminación y una caseta; todo cerca del mar.
Otras razones aducidas por los peritos en el informe es que la dirección del viento, contraria a la cabina de mando de la nave (un fenóneno conocido como “viento en cola”), provocó insuficiente combustión, insuficiente entrada de oxígeno a las turbinas, y la reabsorción de gases quemados por los motores.
La suma de estos factores, que según un miembro de la comisión, no podían pasar desapercibidos para el piloto, provocaron el angustioso desplome que pudo haber concluido en tragedia.
PERICIA DE PILOTO
La tripulación del MI-17 No. 334 era el teniente coronel Manuel López, los capitanes Jairo Balmaceda (copiloto) y Ronny Laguna (técnico). López es considerado como uno de los mejores pilotos militares en Nicaragua. La comisión investigadora y los rusos reconocieron que la maniobra de estabilización de la nave fue extraordinaria y mostró la gran pericia del piloto. Alemán condecoró con una distinción presidencial a la tripulación.
VERSION OFICIAL
“Hubo muchas condiciones adversas”, reconoció ayer el vocero militar, mayor Alvaro Ibarra, en conversación telefónica con LA PRENSA.
– Ibarra defendió las tesis principales de la versión oficial que dio a conocer el jefe del Ejército, general Javier Carrión, en un acto oficial la semana pasada.
– “No se hizo una revisión previa de la plazoleta (de aterrizaje) que es muy pequeña, como para helicópteros UH-60 (de fabricación norteamericana), más pequeños, no hubo tiempo. El nuestro es grande”, dijo Ibarra.
– “Un reflujo de gases quemados produjo una atmósfera sin aire, se necesita oxígeno para la combustión y el motor sufre una suerte de ahogo. En esa situación, el motor pierde potencia. El factor humano no tiene un gran papel”.
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