Moisés Martí[email protected]
El 5 de noviembre de 1999, la sucursal del Banco de América Central en la carretera Norte fue asaltada. En el intercambio de disparos murió el vigilante Evaristo Mejía. A más de un año del incidente, LA PRENSA entrevistó a un guardia de seguridad, quien nos confiesa que en una situación desfavorable él preferiría rendirse.
Jairo José Argeñal Castro tiene 25 años y es originario de Muelle de los Bueyes. Tiene una hija de cuatro años y gana un salario de 1,600 córdobas por mes como vigilante de Servipro S.A. La empresa le provee un seguro médico y uno de vida, el cual comprende diez meses de salario.
Cuenta con experiencia militar y asegura que la empresa le ha brindado cursos sobre seguridad privada. Sobre su disposición de enfrentarse a un asaltante armado con un AK, reconoció que si la situación es desfavorable, depondría su arma y se rendiría.
“Yo depondría si por ejemplo el golpe es rápido y veo que son unos tres sujetos armados de AK. Se ve la desventaja. Es ilógico que me voy a poner como un ‘Rambo’, aunque sé que este es mi trabajo. ¡O sea, es tu vida!”, exclamó.
Dijo que está consciente que su trabajo es resguardar las empresas bancarias y los bienes de los clientes, pero también está el cuidar su propia vida.
“Es algo lógico, nosotros usamos escopetas o revólveres que no son armas de gran alcance. Si los asaltantes están armados de Akas, nunca vamos a tener ventaja. Le pido a Dios que nunca me vaya a pasar eso, pero estoy consciente de que en todo hecho delictivo el primer blanco es el guardia y que en ese momento se da la acción de que dispares o que te disparen. Nunca estás preparado para una situación de ese tipo”, concluyó con un tono reflexivo.