José Luis Mercado Estrada, niño quemado y fracturado por un mortero, es atendido por la enfermera Soledad Cassis, en la Unidad de Quemados, del Hospital Fernando Vélez Paiz. LA PRENSA/MERCADO.

Doce niños quemados

En la noche de Navidad un arbolito le quemó el pecho y la cintura a un menor, mientras otro casi pierde los dedos de una mano Juan Ignacio Rosales [email protected] Por jugar con pólvora, 12 niños fueron ingresados este 24 de diciembre al hospital materno infantil “Fernando Vélez Paiz”, por quemaduras que sufrieron durante las […]

  • En la noche de Navidad un arbolito le quemó el pecho y la cintura a un menor, mientras otro casi pierde los dedos de una mano

Juan Ignacio Rosales [email protected]

Por jugar con pólvora, 12 niños fueron ingresados este 24 de diciembre al hospital materno infantil “Fernando Vélez Paiz”, por quemaduras que sufrieron durante las celebraciones de la Navidad.

José Luis Mercado Estrada, de ocho años de edad, es el niño con más estragos en el cuerpo a causa de la explosión de una bomba de mortero que le estalló cerca del rostro después que él pegó fuego a la mecha.

El artefacto explosivo le fracturó la nariz, le quemó la cara y parte del pecho. Ese accidente ocurrió a las 2:30 de la tarde de este domingo en el kilómetro 12 y medio de la carretera Sur.

La madre de José Luis, Felipa del Socorro Mercado, relató que “acabábamos de llegar del mercado, mi esposo había comprado unos morteros para la celebración de la Navidad y a él (José Luis) se le compró triquitraques, pero como es muy curioso e inquieto, en un descuido tomó una de las bombas que estaban en la mesa y cuando nos percatamos se había quemado”.

La doctora Mercedes Argüello, jefa de grupo del hospital, explicó que de los 12 niños ingresados, 10 quedaron internos en el centro asistencial porque tienen heridas y quemaduras mayores.

Entre los niños quemados, también destacan los casos de Alexander Delgado López, quien resultó con lesiones en el pecho y la cintura porque su hermana menor, de seis años de edad, tumbó un “arbolito” y las llamas aún estaban fuertes.

La madre del niño, Mercedes Delgado, resaltó que “no quemo el dinero comprando pólvora para los niños, pero hay familiares que sí lo hacen, no cuidan a los niños cuando juegan con pólvora y es cuando se dan las tragedias”.

Leonardo de Jesús Reyes Calero, de 11 años, casi pierde los dedos de la mano derecha, después que una bomba le estallara.

“Estaba tirando bombas de las pequeñas, vi que una de las que lancé no estalló, la recogí y cuando la tenía en la mano, observe que la mecha estaba encendida y que iba a explotar”, dijo Leonardo de Jesús. Cuando se enteró del error, fue demasiado tarde.  

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