Pedro Larios llora la muerte de su esposa y de su hija. LA PRENSA/ESQUIVEL.

Murieron juntas, como lo predecía

Fatal premonición maternal Wilder Pérez R.LA [email protected] Isabel Baldioseda toda la vida predijo el destino de su hija María. “Cuando yo me muera, vos te vas a ir conmigo”, le repitió prácticamente durante sus 17 años de vida. La fúnebre predicción se cumplió el sábado pasado a las 4:30 de la tarde en la primera […]

  • Fatal premonición maternal

Wilder Pérez R.LA [email protected]

Isabel Baldioseda toda la vida predijo el destino de su hija María. “Cuando yo me muera, vos te vas a ir conmigo”, le repitió prácticamente durante sus 17 años de vida.

La fúnebre predicción se cumplió el sábado pasado a las 4:30 de la tarde en la primera entrada a Las Colinas. El joven de 19 años de edad, José Román del Carmen, a bordo de su carro, se encargó de ello.

Del Carmen salió de la casa de su padre hacia la de su abuela en Las Palmas a dejar unas llaves. Su papá le recomendó: “anda con cuidado”.

Hora y media antes, Baldioseda salió con su hija hacia el lugar de trabajo de su esposo Pedro Larios en una empresa de seguridad. Nunca lo hacía. La visita de hecho no debió ocurrir, pero el vigilante tenía tres días de no llegar a su casa en Vista Alegre, Masaya, por estar de turno.

Ese día la señora y su hija terminaron una hora antes de vender sus legumbres. Preocupadas porque Larios no llegara a la cena de Navidad, sacrificaron su rutina de todas las tardes, sentarse a ver televisión.

Al verlas, Larios se sorprendió y las sermoneó. “Les dije que no vinieran”, recuerda al pie de la bóveda. Intentó acompañarlas de regreso, pero declinó. Supo del accidente y al ver de lejos la canasta colgada del retrovisor del carro homicida presintió lo peor. Su esposa y su hija murieron cuatro horas después de haber sido arrolladas.

Ahora Larios sólo pide justicia. Él mismo se habría encargado de hacerla si un amigo no le hubiera quitado el arma al momento del accidente. ¨Un loco como ese (el joven conductor) no puede andar en las calles”, decía.

Solo en su casa, Larios no soporta los recuerdos de “Santa Isabel” y la “Ñeca” como les decía.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí