Edgard Rodríguez [email protected]
Resultados sobre el terreno de juego y buena gestión administrativa no van necesariamente unidos, porque béisbol es una materia caprichosa.
Obviamente, la solvencia económica genera tranquilidad y de paso se convierte en un factor catalizador, como ha sido comprobada de manera frecuente en nuestro medio. No se puede discutir su ayuda a la buena salud de un equipo.
En Chinandega no conocen de esa interacción.
Ese equipo, que por momentos ha sido sostenido por la caridad pública, se ha dedicado a realizar lo que mejor hace: derrotar oponentes sobre el terreno y ha dejado a sus ejecutivos la misión de buscar la plata para satisfacer las enormes carencias que lo agobian.
Se trata sin espacio a dudas, de un trabajo admirable. En una época como la actual, donde muchos jugadores se parten el alma en el juego solamente si están bien remunerados, los chinandeganos están enviando una lección de ética en múltiples direcciones.
Están respetando el juego, a los aficionados y por sobre todo, a sí mismos. Nadie juega por amor al arte… Para los occidentales, el béisbol es su modus vivendi, pero lo están haciendo con amor y con arte. Eso además de admirarse, debería imitarse.
A la jornada de hoy, Chinandega llega como el segundo equipo más ganador. Sólo el Bóer, que cuenta con un gigantesco respaldo para un gigantesco plantel, está delante de ellos. Y la diferencia es una victoria. Nueve del Bóer contra ocho de los naranjeros.
Quizá lo esencial, aparte del respeto que se tienen a sí mismo, es que los occidentales han comprendido que sólo así, ganando, es como puede atraer más el apoyo de su público pero sobre todo, de chinandeganos con dinero que han estado al margen.
Todo los que apreciamos este juego, debemos estar agradecidos con el trabajo del equipo de Argelio Córdoba. Solamente su recuperación y el sorprendente accionar del Estelí, han hecho de esta etapa, una fase interesante e imprevisible.
Pero además, todos tenemos una deuda grande con Chinandega, región que es desde hace varios años, productora del mejor talento para la exportación. De ahí salieron big leaguers como Padilla y Mairena, y prospectos como Varela, Juárez y Medina.