Edgard Rodríguez [email protected]
Me impactó escuchar a Edgard López decir “vine porque quería conocer a Vicente López, pero veo que no vino”.
Edgard fue uno de los últimos en llegar, pero aún así lo hizo a tiempo. Su automóvil tuvo algunas dificultades, pero se las arregló para acudir a una cita con los que antes fueron sus ídolos.
Así como Edgard, una indiscutida estrella en nuestro béisbol, había muchas personas más pendientes de Vicente, y de Julio Moya, Julio Medina y Barney Baltodano, Pero ninguno de ellos se hizo presente.
Y aún cuando Ernesto López irradió el brillo que identifica a las estrellas de siempre, le faltó acompañamiento a su esfuerzo ayer en la ceremonia de FENIBA.
El “Tiburón”, máximo jonronero de todos los tiempos en nuestro béisbol, fue el centro de la atención en la celebración del Día del Béisbol, que reunió a buena parte del club pinolero que atrapó la medalla de plata en Panamá, lo mismo que a representantes de los equipos infantiles y pre-junior que obtuvieron la presea dorada en Guatemala.
Pero aparte de reconocer el indiscutible esfuerzo de las figuras del presente, muchos al igual que Edgard, fuimos con el objetivo de saludar a las glorias del pasado, como una forma de agradecerles todas las emociones que nos provocaron.
Sólo que no estaban ahí.
¿Qué es lo que nos pasa?.. ¿Por qué hay cierta alergia a este tipo de actividades?.. ¿Se falló en la organización?.. Es curioso. Ernesto López parecía muy feliz. Brindó al menos 18 entrevistas y cuando lo llamaron a recibir su reconocimiento, los peloteros de la selección nacional se incorporaron y lo aplaudieron en señal de admiración y respeto.
También estaba Julio Espinoza, el pitcher con más ponches en la historia de nuestro béisbol. Vino desde Chinandega y nos pareció contento al tiempo que recurría al baúl de sus recuerdos mientras dialogaba con los periodistas.
Ariel “Panal” Delgado hizo su estreno como “vieja gloria”. A él se le reconoció como uno de los artilleros con más de 1500 hits… Los tres (Panal, Julio y Ernesto) fueron los únicos que acudieron a la cita con las estrellas del presente y sobre todo, con el puñado de niños que abrieron sus ojos ante el desfile de los seleccionados.
Quizá se debió establecer una mejor comunicación con los peloteros que faltaron. A lo mejor hizo falta brindarles mayores facilidades para su traslado o bien, enfrentan algún problema que no debían desatender en estos momentos.
Sin embargo, por lo general el gran problema entre nuestros atletas ha sido un asunto de voluntad. No sé si es un problema cultural como decía ayer Edgard Tijerino, pero a lo mejor hay algo de eso.
Aquí se ha vuelto una constante, que los mismos peloteros se aíslan y sólo sacan la cabeza cuando tienen una gran dificultad, justo cuando muchos los han olvidado y otros, como Edgard y los niños que estaban ayer en el INJUDE, ni siquiera los conocen.
Y es difícil después, ayudar a alguien con quien no has tenido ningún vínculo. Actividades como la de ayer, sirven para eso. Para acercarnos.