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La Asamblea Nacional aprobó la Ley de Colegiación del periodismo nicaragüense y cabe preguntarse ahora qué nuevas oportunidades profesionales tendrán los periodistas y cómo el colegio les favorece en ese sentido, porque la legislación define quiénes pueden ejercer la profesión, cómo funcionará la organización y qué beneficios sociales tendrán sus afiliados.
Hago la pregunta porque más de una vez escuché en el gremio que una de las ventajas de la creación del Colegio sería la disminución del desempleo entre los periodistas, porque los medios tendrían que contratar a muchos profesionales que han sido desplazados por gente de otras disciplinas y, en el peor de los casos, por advenedizos sin ninguna competencia.
Creo que ninguna colegiación puede garantizar el éxito profesional de un periodista y la función de la ley en este caso es regular su ejercicio, estableciendo derechos y deberes para que los profesionales desempeñen su carrera sin competencias ilegales.
Por tanto, dudo que la ley tenga un efecto directo sobre el desempleo en el gremio, porque al crear el colegio confiere derechos, pero las oportunidades tendrán que labrárselas sus miembros en la medida que logren una calificación más competitiva. El colegio nos reconoce como profesionales, pero es imposible que a la vez nos otorgue los conocimientos que no hemos cultivado antes.
El desplazamiento de profesionales por gente menos capacitada se observa más en un sector de los medios de comunicación, las radioemisoras, donde algunos empresarios o periodistas que dirigen noticieros invierten poco en la obtención de noticias, improvisando reporteros que se autopagan con publicidad. Por lo general son pequeñas empresas sin posibilidades de crecer, porque su producto es de baja calidad.
En los medios grandes, si hay algún desplazamiento, se debe a la inserción de profesionales de otras disciplinas que entran al campo periodístico para satisfacer una demanda creciente de información especializada, que deben atender porque de lo contrario empezarán a fracasar frente a un auditorio heterogéneo y más exigente.
Ningún medio puede correr el riesgo de perder un auditorio sólo porque no halla un periodista con una formación que supere la del reportero o redactor tradicional. Es cuando aparecen profesionales de otras disciplinas, agregando análisis e interpretación a la simple noticia, lo que de ninguna forma podemos calificar como desplazamiento, porque las instituciones contratan lo que necesitan.
¿Por qué un economista, un biólogo o un experto en informática sustituye en algún momento a un periodista? Porque faltan especializaciones en el gremio periodístico para satisfacer esa demanda de lectores con más información y preparación que buscan algo más que hechos y discursos de políticos. Un amigo y colega me decía a propósito: “Ya no basta con escribir bien”.
Por eso mismo algunos periodistas han optado por buscar estudios complementarios, en el campo de la economía, las leyes, la política o el medio ambiente, para darle valor agregado a su trabajo porque también en el mercado de los medios de comunicación las reglas las imponen los clientes, llámense lectores, oyentes o televidentes.