Escuela de corrupción

Nicolás A. Valle

En nicaragua la corrupción campea y ha alcanzado niveles estratosféricos.

Los dos últimos casos de quiebra bancaria vienen a poner más sal a la llaga que la interminable cadena de escándalos de corrupción publica y privada, ha provocado a la sociedad nicaragüense.

Si buscamos el inicio de la cadena de estos escándalos, este se pierde en la historia y es difícil demarcar de donde parte. Pero aparte de ser un mal muy viejo y arraigado en nuestra nación, la corrupción, como señalábamos ha alcanzado niveles desastrosos y lo que es peor aún, nuestro país se ha convertido en una gigantesca escuela de corrupción. ¿Por qué afirmamos esto?, porque los lideres de nuestra nación practican y/o apañan la corrupción, convirtiéndose así en maestros de la misma. Los pequeños siguen a los grandes.

La ciudadanía común y corriente, que se gana la vida con gran esfuerzo, a diario lee en los periódicos y escucha en las noticias de un nuevo escándalo de corrupción por parte de gobernantes, funcionarios públicos y empresarios privados. Pero no sólo se da el hecho de la corrupción en sí, sino que también las fechorías de los corruptos siempre quedan impunes.

Este hecho va restando la credibilidad de la sociedad hacia sus líderes, hacia las instituciones encargadas de velar por la transparencia y buen manejo de las cosas públicas y privadas, así como hacia las instituciones encargadas de impartir justicia. En este orden de cosas, poco a poco la sociedad pierde la perspectiva de que tanto el trabajo creativo y productivo como la educación, deben ser los medios correctos para ganarse la vida y ascender económica y socialmente. Poco a poco la sociedad va perdiendo el interés en cumplir las leyes. Poco a poco las personas ven con mejor perspectiva el cometer actos deshonestos o dedicarse a negocios ilícitos; después de todo esto no es penado o se puede pagar un soborno y ser sobreseído por un juez deshonesto. Al final vale la pena correr el riesgo porque esto es más rentable que ser trabajador y honesto.

Esta situación induce en muchos jóvenes de hoy a pensar en sus estudios no como el medio que les permitirá ganarse la vida y progresar honestamente, sino como un medio de tener un titulo para ser llamado doctor, licenciado o ingeniero y conseguir prestigio, no importa si detrás de este título hay un individuo vacío de conocimientos y capacidad o peor aun vacío de ética y moral, capaz de cometer cualquier acto corrupto por execrable que este sea.

Por todas estas razones afirmo que Nicaragua es una “Gigantesca Escuela de Corrupción”. La sociedad debe presionar al Estado y sus instituciones por actuaciones honestas y la aplicación de las leyes. Los líderes que todavía conservan un poco de honestidad, tienen el ineludible deber de trabajar para revertir esta situación, que sólo caos y deterioro moral y material ha traído a nuestro país.

* Profesor Titular, Universidad Nacional Agraria.

Centro Nacional de Información y Documentación Agropecuaria (CENIDA).  

Editorial
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