- Según el abogado Juan Cano Sarriá, los dirigentes del FSLN han cambiado muy poco. Si acaso, dice, “en vez de revolucionarios ahora son revoltosos”. Sin embargo, el social cristiano Luis H. Guzmán, aliado del FSLN, sostiene que los sandinistas han madurado y se han vuelto confiables. Por su parte, el economista agrícola Walter López Canales opina que el FSLN merece una nueva oportunidad y que si no funciona, el pueblo tiene ahora el poder para cambiarlo. Esa es la controversia planteada esta semana, que ponemos a la consideración y análisis de nuestros lectores.
Luis Humberto Guzmán
Los resultados de las elecciones municipales no dan un indicio claro y definitivo, sobre quién ganará la elección presidencial del año próximo. La elección está completamente abierta. Ninguno de los cuatro participantes de las elecciones municipales puede confiar en ganar la elección presidencial en solitario, todos necesitan una alianza que les permita sumar votos más allá de los de su propia clientela.
Necesariamente se producirán coaliciones tratando de afianzar la victoria. Una de las primeras reacciones en esa dirección fue del Presidente Alemán proponiéndole al Partido Conservador una alianza en derredor del PLC y su candidato presidencial para derrotar al sandinismo. Es decir que se trata de una invitación para que el Partido Conservador renuncie a presentar candidato presidencial propio.
Este es un esquema primitivo, que desconoce los cambios ocurridos en el electorado nicaragüense. Ahora los electores están a favor de propuestas, quieren programas concretos, demandan actitudes incluyentes y tolerantes y rechazan los viejos esquemas de confrontación. Los resultados de las elecciones municipales así lo confirman.
Algunos líderes conservadores están explorando alianzas con algunos movimientos políticos que fueron excluidos de las pasadas elecciones municipales. Por su parte el Frente Sandinista y la Unidad Social Cristiana anunciaron que seguirán juntos para las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales, ofrecieron presentarle al país un proyecto de nación, y practicar un estilo político incluyente y tolerante.
Los resultados electorales exitosos de los sandinistas y la potencialidad que entrañan la convergencia FSLN-USC, ha llevado a sus adversarios a agitar el mono del retorno al sandinismo y a presentar además como inevitable la candidatura presidencial de Daniel Ortega
La realidad de la vida demuestra que la historia ni se detiene ni se repite. Un nuevo gobierno de inspiración sandinista, no podrá repetir, en ningún sentido, la gestión de los años 80. El mundo de hoy es radicalmente distinto al de los años 80. Simplemente desapareció el campo socialista. Se terminó la guerra fría. Ya nadie financia aventuras guerrilleras ni confrontaciones con los Estados Unidos.
Las ideas de tolerancia, de pluralismo, de inclusión y de economía social de mercado han ganado terreno en la cabeza y el corazón de millones de personas en el mundo, incluyendo también a Nicaragua y a los nicaragüenses.
Fuera de esas condiciones internacionales y del avance de las ideas democráticas en general, también debemos reconocer que los seres humanos, tenemos capacidad para aprender y para transformarnos. Hay muchas experiencias a la vista. En España se intentó agitar el miedo insinuando que un gobierno del Partido Popular significaba el retorno del franquismo. Ricardo Lagos fue un ferviente allendista y militante activo de la Unidad Popular.
En Polonia la vuelta ha sido completa. Los antiguos comunistas polacos han regresado al poder derrotando en dos ocasiones a Solidaridad y a su líder principal Lech Waleza, reduciéndolo la última vez a una votación insignificante del orden el uno por ciento. Este retorno de los comunistas reformados no rompió la neutralidad del Papa, Su Santidad Juan Pablo II, quien se abstuvo de hacer campaña en contra de ellos.
También en Nicaragua los sandinistas han cambiado y continuarán cambiando, la muestra más visible se encuentra en la gestión municipal que han realizado durante los años 90, en un tercio de los municipios del país. Por ejemplo la alcaldesa saliente de Ocotal, recibió una singular distinción internacional por la honradez y transparencia con que gobernó la ciudad
Ingenuamente algunos creen que la Iglesia Católica hará campaña en contra de los sandinistas, sin percatarse que los intereses de la Iglesia son institucionales, con unos principios y una sabiduría que se afirman en dos mil años de experiencia, lo que les permite percatarse con más perspicacia que muchos líderes políticos, cuando una situación ha cambiado. Los sandinistas de hoy no son los de ayer.
Gran parte de la opinión pública centra su atención sobre la fórmula presidencial que presentará el binomio FSLN-USC. Algunos adversarios políticos de Daniel Ortega lo subestiman, considerando que le alucina una nueva candidatura presidencial. La realidad es que Daniel Ortega es uno de los líderes políticos más experimentados de Nicaragua, tiene un profundo sentido de la realidad. Cuenta con una larga trayectoria como opositor a la dictadura somocista, guerrillero, prisionero político y presidente de Nicaragua lidiando con una guerra civil, enfrentando a Estados Unidos y el riesgo de una invasión norteamericana y asimilando la derrota electoral de 1990.
Perdió una elección más, la de 1996. Desde la oposición condujo a su partido a la victoria en las pasadas elecciones municipales. Su gestión como secretario general del Frente Sandinista es exitosa, ha preservado a su partido, el que ha vivido más en la oposición, (once años) que en el gobierno, (diez años). Ha hecho del Frente Sandinista el partido más orgánico del país, ofreciendo también una herencia política y social que deja profundas huellas en la historia de Nicaragua.
Con esos antecedentes resulta ridículo pensar que Daniel Ortega sólo calcule una nueva candidatura presidencial, descuidando su propia imagen histórica, la preservación de su partido y de su legado político. Es fácil imaginarse que un líder experimentado como él debe considerar si es indispensable su candidatura presidencial, cual opción le permite, con menos riesgos, preservar su legado histórico. Creo que un líder político de su talla pondera todos esos elementos.
Me parece posible una candidatura sandinista sin que la encabece Daniel Ortega, pero sólo es viable con su respaldo, más aún sólo tiene peso electoral con su endoso resuelto y total. Aún con la consulta electoral en curso, me luce que no se ha dicho la última palabra sobre la fórmula presidencial sandinista.
En cualquier caso la opción FSLN-USC es una esperanza cierta para Nicaragua. Está integrada por líderes probados en sus aciertos y en sus errores, cuentan con la capacidad, la voluntad y la inteligencia para trasformar Nicaragua de un país de riesgos en una nación de oportunidades.
* El autor es dirigente social cristiano.