En Letra pequeña

Fabián [email protected]

Deuda

Los diputados que felizmente están cerca de entregar sus escaños nos han quedado debiendo mucho. Y no digo esto sólo por el dinero que les pagamos y que nunca desquitaron, sino por haber convertido la Asamblea Nacional en un centro donde circula lo más truculento de la política criolla: se destruyeron honras, se negoció con los intereses de la gente que decían representar y no pocas veces el Parlamento se convirtió en un circo que envidiaría el mismo Firuliche.

Tragicomedia

Es en esta Asamblea Nacional donde se descubrió que un diputado no era quien decía ser y que acorralado en su mentira se atrincheró en la mesa directiva pistola en mano amagando con suicidarse y ¡pum! Un balazo. ¡Que me suicido! ¡Pum¡ Otro balazo y nunca se suicidó… Pero la tragicomedia no terminó ahí porque pronto vamos a ver a este personaje, levantando la mano para aprobar o desaprobar leyes que deciden la vida de todos nosotros. ¡Sangre de Cristo! En cualquier país del mundo este tipo estaría preso o al menos en un manicomio pero aquí es un “Padre de la Patria”.

Mala palabra

Eso sólo confirma la tesis de un amigo que asegura que “diputado” se ha convertido en una mala palabra en Nicaragua, de tal forma que cuando a uno le dicen “diputado” es obligado decirle: ¡Más diputado sos vos!

Trabajo ideal

Paradójicamente, vean las filas de gente queriendo ser diputados. ¿Por qué? Perdónenme por generalizar porque habrá una que otra excepción, pero diputado es el trabajo ideal para personas que han perdido la vergüenza: no se hace nada, no se necesitan estudios ni capacidad, hay buen salario, se duerme rico y te da inmunidad para protegerte por si venís del Estado de bailar la piñata.

Refugio de extraditables

Lo único que nos está haciendo falta es entrar en el negocio de los extraditables, que son gente que, huyendo de su país, llega a “paisitos” como el nuestro donde a cambio de complicidades y protección, paga grandes sumas de dinero y, por supuesto, se vuelve un negocio altamente rentable para los buenos samaritanos que los acogen.

Sólo el color

Nada de lo anterior estaría reñido con lo mejor de la doctrina cristiana si no fuera porque el dinero con que se paga la protección viene generalmente de fuentes oscuras, y muchas veces es por eso mismo que los persiguen, y que el dinero pagado no se grava con impuestos, no se reporta a las arcas del Estado cuando son favores de gobierno… En fin, al país sólo le queda el color.

Transición peligrosa

¡Cuidado! El Presidente Alemán está pasando peligrosamente de las agresiones verbales a periodistas a las vejaciones físicas que hacen sus escoltas o a veces él personalmente cuando no le gusta la pregunta que escucha. Y ese cuento de que es por la protección no se lo traga nadie. ¿Por qué entonces nunca sale golpeado algún periodista de Radio Nicaragua, Canal Seis u otro de los medios que le hacen las preguntas que a él le gustan que le hagan?  

Editorial
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