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Cuando vi entrar a LA PRENSA al ex alcalde de México D.F., Oscar Espinosa Villarreal, “vigilado” por varios agentes fuertemente armados y con chaquetas antibalas, de momento tuve la sensación que esos muchachos no podían ser de la Policía Nacional, sino de la Wackenhut, Ultranic o Servipro, empresas de vigilancia a las que se les paga por sus servicios.
Culpable o no de lo que se le acusa en México al señor Espinosa Villarreal, el Gobierno de Nicaragua ha llegado lejos al brindarle seguridad personal especializada a un prófugo de la justicia azteca. Ese cuento de un juicio justo, limpio, transparente lo repiten siempre y en todos los países del mundo, quienes están “pegados” en algo con la Hacienda Pública. Si está limpio que se vaya a México, demuestre su inocencia y contrademande al Estado mexicano por todos los daños que le ha causado a él y a su familia.
Es bochornoso, indeseable y repugnante tener en nuestro país gobernantes que utilizan las leyes como cualquier guiñapo para limpiar o envolver suciedades. Estoy seguro que si se tratara de un ciudadano vasco vinculado al grupo terrorista ETA, ya no estuviera en Nicaragua.
Los nicaragüenses debemos saber elegir en el 2001 a nuestros representantes. No podemos elegir a un presidente que apañe la corrupción, no podemos tener diputados cínicos, no podemos permitir que dirijan nuestros destinos funcionarios gubernamentales corruptos. ¿Cómo es posible que el mismo asesor de la Asamblea Nacional, Raúl Palacios, sea el abogado de un prófugo de la justicia mexicana? La Asamblea Nacional es un Poder del Estado, no una empresa distribuidora de salchichas. Esta es una barbaridad del Estado nicaragüense permitir a Palacios semejante canallada ética y moral desde el punto de vista profesional y de la administración pública.
¿Cómo es posible que el Presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, le permita, si es que así es (a menos que sea una orden de Alemán) al director de la Policía Nacional, primer comisionado Franco Montealegre, hacer el papel de vigilante privado de un prófugo? El papel de la Policía es triste y cada día queda por el suelo. Puedo empezar a mencionar casos en los que los jefes policiales se han hecho los “ciegos” y no han capturado a gente con cuentas pendientes con la justicia.
Indudablemente que después de leer las declaraciones del señor Jaime Morales Carazo, padrino del Presidente de la República, no queda la menor de las dudas que detrás de la protección hay un saco de billetes verdes para los corruptos que protegen a Espinosa Villarreal. Y los corruptos están en el gobierno, porque el poder y las leyes las tiene el gobierno, elementos justos para proteger a este tipo de gente.
¿Será que esa plata que pudiera estar de por medio tendría utilidad en las elecciones del próximo año en Nicaragua? Es probable.
Mientras Vicente Fox trata de limpiar a México del flagelo de la corrupción y esa lacra gubernamental que se aprovecha de los bienes del Estado y del dinero de los contribuyentes, el Gobierno de Nicaragua alimenta el crimen institucional, como es la corrupción.