- Cambiar el rumbo de la historia es tarea de todos, sin distingo de colores políticos o credo religioso
Rolando J. Téllez B.
Parece ser que todos los nicaragüenses que de su libre y
espontánea voluntad apoyaron a los candidatos sandinistas en sus municipios padecen de antidemocracia.
Hay algunos que refugiados en los derechos reservados de la “Marca Democrática” y vestidos de analíticos políticos no encuentran razones para explicar el repunte del FSLN.
Bueno, un analista político objetivo se preguntaría: ¿Quién escogió a Wilfredo Navarro como candidato? Un grupo no mayor de 400 convencionales del PLC bajo la influencia del súper dedo del Presidente de la República, ¿tenía alguna esperanza de éxito?, cuando ni siquiera contaba con el apoyo de sus bases, ¿fue una fórmula surgida democráticamente?
Pero sigamos y preguntémonos ¿quién eligió a William Báez?, un grupo no mayor de 40 conservadores bajo la influencia de Pedro Solórzano, que por creer que él era el inhibido, él debía elegir a lo que él llamó su “sucesor” tipo monarquía.
¿Entonces quiénes fueron verdaderamente democráticos al elegir sus candidatos?, perdónenme señores, pero creo que fueron los otros, los “antidemocráticos”.
En las elecciones primarias del FSLN participaron miles y miles de pobladores militantes, afiliados y cualquiera que a sí mismo se considere sandinista, esto es democracia participativa y hoy podemos observar sus frutos.
Los nicaragüenses nunca, nunca deben olvidar que los sandinistas, es decir los “antidemocráticos” con lágrimas en los ojos y el corazón compungido, con una guerra estratégicamente ganada y más de doscientos mil hombres sobre las armas reconocieron y obedecieron la voluntad ciudadana, entregaron el poder en 1990, no sé si hay algún líder “marca democrático” que tenga alguna idea de esta prueba histórica de democracia.
Cuando la ultraderecha tradicional se queda hueca y sin contenido se fusionan para ganar el poder con el único propósito de evitar que los “antidemocráticos” lleguen al poder, convirtiendo esto en su propuesta política, económica y social del gobierno.
Los nicaragüenses, señores, ya no están dispuestos a tirarse al guindo para evitar el triunfo de los “antidemocráticos”, quieren propuestas a fondo, sólidas y con un profundo contenido social y humano. Soy de la corriente que cree que una fusión de los “marca democráticos” sólo beneficiaría al sector antisandinista del Partido Liberal y minimizaría las posibilidades de largo plazo de los conservadores de acceder al poder.
Señores, cambiar el rumbo de la historia es tarea de todos los nicaragüenses sin distingo de colores políticos o credo religioso, las propuestas de futuro deberán ser incluyentes, integradoras y participativas.
Los nicaragüenses demandan políticos inteligentes, sensatos, reflexivos y humildes, pensar que la democracia es solamente depositar el voto es muy limitado, la gente quiere sentirse no solamente representada, la gente quiere espacios amplios de participación donde sea escuchada, involucrarse en los procesos, es decir sentir un vínculo con el poder público.
La democracia no es solamente política, es también económica. El Banco Mundial y el Fondo Monetario no solamente deben reunirse con las representaciones oficiales de los actores políticos, deben también escuchar al elemento activo, al protagonista principal del crecimiento económico “la gente”: productores, comerciantes, trabajadores, empresarios, etc., para validar el impacto de las recomendaciones que se toman en los escritorios. Esto esperamos de una democracia amplia y participativa.
La democracia es también social, no es posible que los beneficios del ajuste estructural de la economía se oriente hacia unos pocos y los costos se orienten hacia las grandes mayorías. La percepción de la población es que la democracia es para los ricos y no para los pobres. Esta percepción no es solamente equivocada es también peligrosa, sin embargo estas son las señales que recibe la gente de las instituciones y organismos que han creído que privatizar es sinónimo de marginar.
La evaluación de la política social del gobierno a precios de mercado no ha sido exitosa y a precios sociales bastaría en reconocer cómo nuestra juventud se debate entre el desempleo, las pandillas y el suicidio, estos son los verdaderos desafíos, para esto es que necesitamos la democracia real, participativa y comprometida con los votantes que son la gran mayoría empobrecida de este país. Unámonos todos los nicaragüenses por interés de nación y no por intereses mezquinos y electoreros.
El autor es Administrador Agropecuario.